Falso humanismo

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Falso humanismo

El jueves pasado leía con estupor cómo, según el borrador del informe de Contraloría sobre el examen realizado al IESS, había detectado en las bodegas de dicha institución medicamentos contra el cáncer y el VIH caducados, cuyo valor sobrepasa el millón de dólares. Tal noticia me recordó los múltiples reclamos realizados por los pacientes con cáncer para que el Estado cumpla su obligación de entregar medicina gratuita para tal dolencia, catalogada como enfermedad catastrófica; reclamos que escalaron hasta la función Judicial, a través de acciones de amparo constitucional, el año pasado e inicios del presente.

Retumbaban en mi memoria las declaraciones realizadas en agosto del 2017 por el presidente del Consejo Directivo del IESS de aquella época, Richard Espinosa, sobre medicamentos para atender enfermedades catastróficas como el cáncer, el VIH, etc., en las que manifestaba: “...la cobertura es a todos los pacientes que lo requieren y necesiten, y que no encuentren en experimentos, como si los ecuatorianos tendrían que ser ratones de laboratorio para en el Ecuador poder experimentar, que es lo que les interesa a las transnacionales farmacéuticas...”. Evitar que los ecuatorianos seamos ratones de laboratorio es loable, pero reprochable e injustificable es permitir que los medicamentos caduquen, dejando de lado el sufrimiento, la agonía y la pérdida de la vida de quienes padeciendo tales dolencias no fueron beneficiados con la vital medicina.

Hechos como los relatados, de dinero derrochado, deudas descomunales a prestadores privados impagos, solo revelan que la salud no es un tema prioritario para algunas dependencias y carteras gubernamentales relacionadas con la salud. Pareciera que lo prioritario fuesen las adquisiciones y las “regalías” que estas pudieren generar. Pareciera ser que los planes y proyectos humanitarios en la salud fueran meras declaraciones para ser pie de foto o titulares de prensa, y que el juramento hipocrático, en política, fuese un voto de hipocresía de aquellos falsos “humanistas” que han hecho de la política su medio de vida.