La excesiva liquidez inquieta a la banca

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La excesiva liquidez inquieta a la banca

Los banqueros están optimistas. Se han sumado a la teoría oficial que dice que para el segundo semestre del año habrá signos de mejoría en la economía. Y ante ello, el sector no quiere quedarse al margen.

Los banqueros están optimistas. Se han sumado a la teoría oficial que dice que para el segundo semestre del año habrá signos de mejoría en la economía. Y ante ello, el sector no quiere quedarse al margen. Buscará ser uno de los pilares que sostenga esa recuperación a través de la colocación de créditos.

Lo hará sobre todo porque le interesa aprovechar ese elevado índice de liquidez que registran los 22 bancos del sistema, que según la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (ABPE) llegó al 31,3 % en julio de este año, muy por encima de ese 23,3 % de igual mes del año pasado. Para Julio José Prado, director ejecutivo de la ABPE, se está hablando de un índice demasiado alto que hay que evacuar, pues “tener esa liquidez guardada en los bancos es carísimo, es ineficiente y va en contra del negocio bancario”.

Así lo explicó el martes durante un conversatorio organizado por el IDE Business School para hablar sobre el entorno económico que se vive y su influencia en el sistema financiero.

La caída de los depósitos bancarios en un 12,5 % el año pasado, explicó Prado, hizo que el sistema aplicara algunas medidas para cuidar esa liquidez que generan confianza y seguridad en los clientes de la banca. No obstante, la contracción del mercado de este año ha hecho que la acumulación de recursos se eleve más de lo deseado (hasta agosto, la banca privada sumó $ 24.584 millones en depósitos).

El desafío ahora es dar crédito aún cuando la demanda de préstamos está contraída. Según una encuesta del Banco Central del Ecuador (BCE), apenas el 13 % de grandes empresas consideran que este es un buen momento para endeudarse siempre y cuando exista una ligera recuperación de la economía. En el 2014, esa percepción estaba por el 45 %.

La esperanza es que la anunciada recuperación económica empiece a darse. Hasta el momento, cuenta Prado, la poca demanda que existe proviene de grandes corporaciones que requieren recursos para pagar impuestos o para liquidar empleados. Ante este escenario complicado, las condiciones de oferta de crédito no van a flexibilizarse. Si el sistema no permite a los bancos bajar las tasas, sostiene, le corresponderá a los propios bancos volver atractiva la oferta, “creando nuevos productos bancarios, pero sin relajar garantías ni condiciones”. Para el segundo semestre, el sector tiene previsto inyectar $ 10.000 millones más en préstamos. De no hacerlo, advierte Prado, la utilidad de la banca puede seguir deteriorándose. “El año pasado el indicador ROE bordeó el 11 %, este año creemos que estará por el 5 o 6 %”.