
La estrella que ilumino el Monumental
Durante los 72 minutos que estuvo en el terreno de juego dio algunos pincelazos de su categoría, asistiendo, armando algunas jugadas de lujos y aportando dos tantos en la goleada (6-2) que el Ídolo ecuatoriano alcanzó ante el Sport Boys.
Un montacargas, oculto detrás de cuatro pantallas gigantes ubicadas en el centro de la cancha del estadio Monumental, elevó a Kaká hasta la cima de una estructura metálica, para que el monstruo de 50.000 cabeza que acudió a observar ayer la Noche Amarilla pueda ovacionar al brasileño, la tercera estrella que en temporada consecutiva invitó Barcelona para la presentación de su plantel.
Durante los 72 minutos que estuvo en el terreno de juego dio algunos pincelazos de su categoría, asistiendo, armando algunas jugadas de lujos -especialmente cuando se conectó con Damián Díaz- y aportando dos tantos en la goleada (6-2) que el Ídolo ecuatoriano alcanzó ante el Sport Boys.
El rostro de Kaká reflejaba su admiración cuando la parcialidad torera le dio la bienvenida. Aquella estrella, acostumbrada a vivir jornadas memorables con las camisetas de Sao Paulo, Milan, Real Madrid e incluso la selección brasileña, vivía en carne propia la pasión que solo Barcelona es capaz de generar.
Tal es la admiración que Kaká despertó entre los asistentes, que incluso los integrantes del conjunto peruano le pidieron que pose junto a ellos en la foto que se realiza previo al inicio de cada encuentro.
Incluso el personal de apoyo y los miembros del cuerpo técnico de la visita aprovecharon la gentileza mostrada por el auriverde, para pedirles autógrafos y tomarse algunos selfies. Él no se negó ante ninguno de los pedidos.
Tal como estaba programado, ingresó al primer minuto, sustituyendo a un aficionado que ganó un concurso de una compañía telefónica. Desde ese momento, la magia del brasileño comenzó a iluminar la cancha del Monumental.
La afición barcelonista se deleitó con cada una de las intervenciones del jugador, que acompañó a Ariel Nahuelpán en el ataque de Barcelona. Ocupó el carril izquierdo y mantuvo inquieta a la defensa visitante en cada ocasión que entró en contacto con el esférico.
El primer gol lo anotó en base a oportunismo, cazando un balón que Ely Esterilla luchó hasta el final. El segundo tanto tuvo su sello personal, cortándose en diagonal y definiendo al segundo poste.
Pese a lo tarde que terminó la jornada futbolística, la hinchada barcelonista se marchó feliz con el espectáculo que brindó Kaká y su equipo.