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Estimulando promedios

Hace unos meses visité, acompañando a un amigo comerciante, un lugar en el Guasmo de la ciudad de Guayaquil. Era exactamente el mismo lugar al cual fui 35 años atrás, cuando siendo estudiante universitario participé en el censo económico y poblacional.

Si bien a través de los años estuve en el sector, no fue sino hasta ese momento en que me di cuenta de que estaba parado en el mismo lugar donde años antes se levantaban casas de caña y la vida era precaria. Hoy las casas son de cemento, algunas de ellas de dos o tres pisos; en sus bajos hay despensas y talleres artesanales, y el barrio cuenta con calles pavimentadas y servicios básicos. Este es el cambio positivo tangible que experimentan los cinturones de pobreza en las ciudades latinoamericanas, y que describe Hernando de Soto en su célebre obra El otro sendero.

El Estado intervino muy poco en su mutación, y si lo hizo, exclusivamente fue para dar servicios básicos. ¿Cabe pensar que ese Estado, ausente o presente, no hay diferencia en el fondo, se apropie del plus valor ganado en el tiempo por esas personas que incrementaron su patrimonio al mejorar sus viviendas?

El tema de fondo que debemos debatir no es si gravar con el 75 % la ganancia inmobiliaria es mucho o poco; si el gravamen se debe hacer a la primera, segunda o tercera transacción; o a cuál entidad del Estado pertenece el sudor de los contribuyentes. Acá el tema de fondo es decidir si el Estado fue creado para servir a los ciudadanos, o los ciudadanos están sobre la tierra para servir al Estado.

Los impuestos tienen el propósito fundamental de ayudar a mejorar las condiciones de competitividad de quienes se rezagan por no contar con educación, salud o vivienda digna, de forma que se hagan los esfuerzos por llevar a todos los ciudadanos “a la línea de partida”, pero por ninguna razón tienen como objeto la búsqueda de la igualdad de vida o el arribo exacto “a la llegada”, salvo que el proyecto político sea marxista.

El país necesita legiones de locomotoras fuertes y veloces que halen hacia el desarrollo: si el Estado no ayuda, por lo menos que no las frene.

Twitter@PaulEPalacios