La ciclovía. Está en funcionamiento desde febrero pasado, pero será inaugurada a mediados de mayo.

La Espol tiene ciclovia para sus estudiantes

Para los estudiantes de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) ha dejado de ser un dolor de cabeza la espera de un bus que los traslade desde la entrada principal del campus hasta el área del rectorado donde están ubicados los edificios de

Para los estudiantes de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) ha dejado de ser un dolor de cabeza la espera de un bus que los traslade desde la entrada principal del campus hasta el área del rectorado donde están ubicados los edificios de varias facultades.

Desde el 15 de febrero pasado está habilitada la primera fase de la ciclovía (un tramo de 1,3 kilómetros, con dos carriles), para que alumnos, maestros y empleados cuenten con un medio de transporte alternativo.

El sistema tiene dos estaciones (uno en cada extremo de la vía) donde salen y llegan las 150 bicicletas; así como un parqueadero donde hay un remolque que se encarga de transportar las unidades hacia la parada que está más vacía para que exista una circulación fluida.

Para hacer uso de las bicicletas y los cascos los estudiantes deben ingresar a la página web de la Espol y descargar un formulario, llenarlo con sus datos. Luego deberán dejarlo en la oficina de Bienestar Estudiantil para ser registrados.

El usuario tiene 15 minutos para movilizarse desde la entrada al campus hasta el rectorado o viceversa. Cuando llega a la estación se registra la entrega de la bicicleta y queda libre de responsabilidad.

No obstante, si se excede del tiempo estipulado deberá pagar una sanción de 50 centavos. Y una vez que acumule los $ 5 dejará de ser beneficiario del servicio. “Esto hace que el estudiante se obligue a entregar la unidad en el tiempo que se determina porque se trata de un medio de transporte, no es un medio para pasear”, indican directivos de la entidad.

Este servicio ha sido aplaudido por cientos de estudiantes (la Espol tiene más de 8.000 alumnos), especialmente por aquellos que no cuentan con un transporte privado.

Este es el caso de Alfonso Quezada, de 21 años, estudiante de la Facultad de Ingeniería de Alimentos, quien dice que él debía esperar hasta 20 minutos la llegada de un bus que lo lleve desde la entrada del campus hasta su facultad que queda a dos kilómetros de distancia. “Ahora presto la bicicleta en la primera parada y llego a la siguiente en solo ocho minutos”, indica el joven, quien a pesar de este beneficio debe caminar unos cuantos kilómetros o esperar un bus interno para llegar a su centro de estudio.

En cambio, para Gabriela Mancero, de 22 años, estudiante de la Escuela de Diseño, el servicio es útil, especialmente para los amantes del ciclismo y de la naturaleza.