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Esperancitis

He llegado a la conclusión de que los ecuatorianos sufrimos de esperancitis. Esto lo defino como un ataque agudo de esperanza que nos entra en momentos de apuros, sin importar que las probabilidades de que ocurra lo que anhelamos resulten ilógicas y remotas. Por ejemplo, el perito de la policía que está detenido porque en la transcripción del audio del exdirectivo de Odebrecht, escuchaba “Lasso” en lugar de “Jorge Glas”. Dice que no le funcionaban los audífonos, que es perito en audio, pero no escucha bien; un poco atolondrado y desfachatado el argumento de su defensa. Entonces aquí lo ataca la esperancitis y este acusado aspira a que lo absuelvan o a que solo lo condenen por el delito menor de fraude procesal y no por el que corresponde: falsedad de documento público. Por otro lado están los procesados por “supuestamente” haber facilitado que los intermediarios de Odebrecht tuvieran la posibilidad de lavar dinero sucio recibido en Ecuador, usando instituciones financieras para pasar bajo el radar de las autoridades. Estos también tendrán la esperancitis de que se los procese por captación ilegal de depósitos y no por lavado de activos por $159 millones, y que hasta se les levante la prisión preventiva. Estemos alerta, porque nadie está siguiendo de cerca este caso, pues nos tienen distraídos con XX1 y XX2. Mientras tanto, XX1 goza de vacaciones en la Cárcel 4, donde seguro tiene la esperancitis de que el juez lo declare inocente y el fiscal solo lo acuse por asociación ilícita y no por los delitos que corresponden: lavado de activos, peculado, enriquecimiento ilícito, entre otros, de penas importantes. Hasta el presidente ya dijo que en el Ecuador aún no tenemos presidentes presos pero que no pierde las esperanzas. Sin embargo, de esperancitis no podemos vivir, ya deben concretarse las medidas, sanciones y penas contra todos los responsables de tanto asalto y delitos cometidos, escalando hasta los niveles que se deben llegar. Recordemos que XX1 no estaba solo, siempre tuvo alguien arriba que deberá responder por todo lo que dejó pasar y dejó hacer.