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Lo que se espera de Lenin

Los deseos oscilan entre el “bueno fuera que ejerza su mandato con un temperamento distinto al del presidente saliente”, hasta la extrema posición de los que aspiran a que el nuevo presidente haga suyo el plan propuesto por Guillermo Lasso.

Por mi parte, no oculto el criterio: yo espero que gobierne pensando en lo que más le conviene a la buena marcha del complicado Ecuador que va a recibir el 24 de mayo. Tan dura es la situación, que algunos maliciosos se han atrevido a sostener que determinadas medidas, tomadas a última hora por “los que se van”, tienen como objetivo complicarle la vida al sucesor, de modo que resalte la magnitud de la obra del “incomprendido”. Así lo llamo porque solo él se atreve a señalar la formidable situación de bonanza en que deja al país, con una obra pública que ha resistido los embates del más fuerte invierno de los últimos tiempos (de la tormenta perfecta, le gusta hablar), de la saneada situación en que deja la economía, sin deudas externas de corto plazo y altas tasas de interés, y sin haber tocado los depósitos existentes en el Banco Central ni los fondos del IESS, que son de los afiliados, a los que por el contrario, les ha construido magníficos hospitales que están entre los mejores de América Latina y cuentan con emergencias funcionando a plenitud y con equipos de lo más sofisticados, manejados por especialistas de primera calidad y boticas abundantemente provistas.

¡Qué buena suerte la de Lenín! Le han dejado un país en marcha. (En riesgo de irse al abismo, dicen los sufridores que no quieren reconocer la maravilla de país que se ha logrado en esta década, donde se venció a la inseguridad, se acabó con el narcotráfico y, sobre todo, se persiguió la corrupción hasta extinguirla, milagro que no se ha conseguido en ninguna parte).

De modo que de Lenín solo se espera que continúe la magnífica obra política, económica y social, cultural también, que le ha precedido y, con ello, garantice la continuación del avance del Ecuador por la ruta del buen vivir, lo que además estará garantizado si se sigue contando con la colaboración de Odebrecht.