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Lo escuchamos todo el tiempo: “aprenda a vivir con...”

La primera vez que escuché esta frase fue de una psicóloga, respecto al síndrome de Asperger que tiene mi hijo, “tiene que aprender a vivir con esto y a esa frase le siguieron una serie de consejos que escuché en medio de lágrimas. El tiempo, las terapias y especialmente Dios me están ayudando en este gran aprendizaje.

La segunda vez que escuché esto fue hace unos meses respecto a un problema de salud que tengo, un diagnóstico preliminar “tiene que aprender a vivir con el dolor”, esta vez no lloré, aunque ganas no me faltaron... y siguieron muchas recomendaciones.

La tercera vez no fue un consejo tan personalizado fue un consejo lanzado hace poquito, a todo un país, “tienen que aprender a vivir con los temblores” y las sugerencias y las experiencias de otros países no se han hecho esperar.

En ningún caso ha sido fácil tal consejo o sugerencia, porque como en todo aprendizaje se necesitan dosis grandes de valor, actitud, aceptación, pero sobre todo ganas de salir adelante. Como en todo aprendizaje hay momentos de estancamiento, de dificultades, de progreso y de grandes luchas internas, pero allí vamos mi país, mi Ecuador, echándole ganas; medio asustados a veces, con mucha fe otras; se trata de vivir y de seguir adelante cual niños aprendiendo a caminar, agarrados de la mano de Dios.

Rosalba Muñoz Coello