El equilibrio comercial que sacrifica las ventas

Tener una balanza comercial positiva ($ 695 millones de enero a junio) sería un gran síntoma de recuperación económica si no fuera porque este saldo entre exportaciones e importaciones se debe, en buena parte, a restricciones comerciales que han termin

Tener una balanza comercial positiva ($ 695 millones de enero a junio) sería un gran síntoma de recuperación económica si no fuera porque este saldo entre exportaciones e importaciones se debe, en buena parte, a restricciones comerciales que han terminado por sacrificar las ventas.

Las exportaciones son las que traen dólares a Ecuador, un país que no puede emitir moneda. Las importaciones son las que los dejan salir y, en exceso, ponen en riesgo la liquidez. Con los bajos precios del petróleo, que mermaron los ingresos por exportación, el Gobierno decidió poner freno a las compras de productos extranjeros y así limitar la salida de divisas.

El problema, tras un año y cuatro meses de restricciones y dos años de precios de crudo a la mitad, es que el clima de regulación comercial ha terminado por afectar a las exportaciones. Sus representantes empresariales lo han explicado innumerables veces: si hay salvaguardias, se encarecen los insumos; entonces el producto a exportar sube de precio y se hace menos atractivo en el mercado.

Ahora, de los 25 principales productos que aparecen en la lista de la balanza comercial que publica cada mes el Banco Central, 17 tuvieron resultados negativos de enero a junio. Se ha vendido menos, incluso entre los que son pilares de la exportación ecuatoriana (salvo el camarón): el banano, el atún y pescado, los enlatados, las flores, el cacao y el café cerraron el semestre con el signo negativo delante de su cifra de crecimiento. Solo el camarón aumentó sus ventas un 7,8 %. Esos 17 productos que cedieron parte de su territorio en el comercio internacional, movieron 3.512 millones en ventas. En frente, los otros ocho que sí consiguieron aumentar sus exportaciones representaron en cambio un flujo de 2.039 millones.

Y ese panorama debe añadirse en la lista de preocupaciones del mundo comercial, a la muy pronunciada caída de ingresos por venta petrolera. En 2014, cuando las cotizaciones en torno a $ 90 o 100 cerraron las jornadas de la primera mitad del año, Ecuador tuvo 7.230 millones en ingresos. En 2016, pese a haberse recuperado algo los precios, han sido 2.373 millones.

Esos casi 5.000 millones menos habrían desequilibrado a un punto insostenible la balanza comercial. Para evitarlo, el Gobierno impuso una restricción a las importaciones no petroleras con las salvaguardias que, sumado al abaratamiento en la compra de derivados, debería controlar el desbalance. Pero, a juzgar por el efecto sobre las exportaciones, se pasó de frenada.