EE. UU.: una prueba de fuego para Hillary y Trump

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EE. UU.: una prueba de fuego para Hillary y Trump

Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

Los dos mayores partidos políticos estadounidenses iniciaron ayer, en Iowa, las primarias para escoger a sus candidatos a las elecciones presidenciales de noviembre, en la hora de la verdad para los favoritos, Hillary Clinton y
Donald Trump.

En todo el estado, electores registrados en los partidos Demócrata y Republicano se presentarían a votar por sus aspirantes en los comicios internos, dando el puntapié inicial a un largo proceso en todo el país, que terminará recién a mediados de junio.

Desde el inicio de las campañas electorales, Clinton dominó todos los sondeos en el campo demócrata, de la misma forma que Trump reinó en las encuestas entre los republicanos, aunque en esta hora de la verdad no parece estar dicha la última palabra.

Se estima que algunas centenas de miles de personas en Iowa se presentarán a votar en las internas, pero un buen resultado de esta primaria puede decidir la suerte de un aspirante. Entre los republicanos el voto es secreto, mientras que los demócratas formarán grupos por candidatos para adjudicarse delegados.

La próxima semana las primarias partidarias continuarán en New Hampshire.

En el caso de los demócratas, Clinton tiene al experimentado senador Bernie Sanders pisándole los talones en los sondeos, al punto de que la ex primera dama no posee ya una ventaja suficiente como para estar segura de la victoria.

Además, Clinton necesita exorcizar los demonios que carga desde esta primera primaria en 2008, cuando también llegó como favorita, pero sufrió una sorprendente derrota ante un entonces semidesconocido Barack Obama. “Ya sé cómo hacer esto y estoy lista”, declaró Clinton ayer a la cadena de televisión CNN.

Entre los republicanos, el multimillonario Trump rompió todas las reglas de campaña de su partido y llegó a la cima de los sondeos a fuerza de declaraciones explosivas y gestos de total desprecio hacia la conducción partidaria. Y sin embargo llegó a Iowa presionado por el ultraconservador senador Ted Cruz, otro aspirante distanciado de la conducción republicana pero con gran apoyo de la derecha evangélica.

Los conservadores de corte más religioso ven a Trump con desconfianza por sus tres matrimonios y los groseros errores que cometió al citar a la Biblia en un acto, un recurso que Cruz maneja a la perfección.

De acuerdo con los sondeos, la ventaja de Trump sobre Cruz es aún respetable, pero el hecho de tener ahora un adversario melló definitivamente la reputación del millonario.

Según el sondeo, Trump tiene el 31 % de las intenciones de voto. Y Cruz, el 24 %. Marco Rubio se sitúa en un lejano tercer lugar con el 17 %. Este último cuenta con la confianza de los líderes partidarios.