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Por la educacion y la salud

La promesa fue y cabe honrarla: “pese a la magnitud de la crisis, no se afectará el presupuesto de las áreas sociales”. Con ello por delante, se debe suponer que el presupuesto destinado a educación y salud está blindado. Eso no significa que los excesos burocráticos y las manifestaciones de la corrupción deben seguirse tolerando. Las que ocurren en salud son especialmente graves: atañen a la vida de las personas. Todo lo que se compra con sobreprecios destinados a cubrir sobornos, afecta la calidad de la atención en salud y es intolerable.

Igual ocurre con la calidad de la educación que la corrupción deprime.

En buena hora, la crisis de la educación superior pública se evidenció en la Universidad de Guayaquil con tal crudeza que obligó a una nueva intervención.

Por supuesto, admitiéndola como necesaria, esta no puede limitarse a corregir los efectos, ahora repudiables, de una crisis que viene de muy lejos.

Felizmente, el nuevo rector ha logrado constituir un equipo que está dando los primeros buenos resultados y cuenta además con una comisión asesora integrada por gente que tiene puesta la camiseta de la vieja Casona: la siente como su ‘alma mater’, le duele su postración y está dispuesta a cualquier esfuerzo por sacarla de ella y colocarla en el nivel de excelencia de que en otro tiempo disfrutó.

Claro que en el escaso período de la intervención no es posible tener grandes aspiraciones pero, tampoco es cuestión de intentar solamente un maquillaje.

La intervención es una oportunidad brillante para diseñar, al menos, el esbozo de lo que debería ser un plan para adecuar la Universidad de Guayaquil a los desafíos del presente y del vertiginoso futuro inmediato. No puede seguirse diciendo que en ella se enseñan conocimientos del siglo XIX, transmitidos por profesores del siglo XX, para estudiantes que van a ejercer a lo largo del siglo XXI.

Mientras tanto, una vez rescatado el Hospital Universitario (gran logro) ya se han constituido grupos de trabajo en áreas trascendentes del quehacer académico que intentarán avanzar más allá de la anhelada paz interna.