Economía

Urcuquí, el punto inicial del cáñamo

La empresa IHP planea sembrar 5.000 hectáreas en Ecuador. Hasta la semana pasada once licencias habían sido aprobadas

Cañamo
Cultivo. En varios países el cáñamo se cultiva en invernaderos, pero en Ecuador se la sembrará a cielo abierto.Archivo / Expreso

Está escogido el sitio y la extensión de tierra con la que la compañía IHP, Industrial Hemp Partners, empezará la producción de cáñamo industrial y cannabis medicinal que son los que tienen vía libre en Ecuador. En Urcuquí, Ibarra, se sembrarán las primeras 50 hectáreas de un total de 5.000 hectáreas que tiene planificado esta empresa, que también empezará a cotizar en la bolsa de Nueva York, que es dueña del 20 % del mercado mundial y que ha visto en Ecuador el mejor sitio para el desarrollo de esta novel industria.

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Desde esta semana comenzará a tomar forma el proyecto. “Ya tenemos 50 hectáreas identificadas, estamos sacando la licencia y será con agricultores de la zona; está en proceso la importación y comercialización de semillas para la siembra”. La zona no es arcillosa, lo cual constituye uno de los principales atributos. Allí filtra el agua, hay mucho viento (lo cual provoca una planta robusta), es un valle templado. “Es perfecto el lugar”, señala Francisco Enríquez.

Este sector no se ha podido desarrollar en América Latina. En Ecuador existe una reglamentación vigente y es el primer punto de partida para impulsarlo.      “Hay empresas que ya empiezan a ver a Ecuador: hay una refinería interesada en invertir 25 millones de dólares para biocombustible; es una compañía china que forma parte de China Power, una de las más grandes en el mundo en temas de energías renovables y están muy interesados en sembrar en Ecuador;”

$ 15.000Es el costo aproximado de producción, inicial, de una hectárea de cáñamo en    Ecuador.

IHP está en conversaciones con Pfizer y Jhonson & Jhonson, quienes están interesados. Y en el mundo los clientes quieren el producto de Ecuador, pese a que se los puede proveer desde EE.UU. “Ecuador tiene las condiciones mejores, tanto climáticas y a nivel regulatorio”.

No obstante, algunos actores de este sector coinciden en que en el camino aún existen pendientes para lograr que esta industria sea sostenible y competitiva. Luego del reglamento, un segundo paso, dice Sebastián Chiriboga, coordinador del clúster de cáñamo de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), debe ser organizar la cadena de valor de este sector, un proceso que sin duda requerirá de inspección, pero que tampoco debe someterse a un sobrecontrol. “Si el Gobierno empieza a intervenir en cada punto puede entorpecer a esta industria. Las empresas que realmente florecen son aquellas que tienen facilidades de libre acceso, desarrollo, poco trámites e incentivos”, dice. Uno de los estímulos que se requiere, añade, son mejores condiciones de crédito. “Como no hay referencia aún de cómo se comportan los sembríos, de cómo el mercado receptará y aceptará los productos de consumo final, eso crea reserva en el momento de dar préstamos, lo cual genera intereses impagables”.

De acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), hasta la semana pasada 11 licencias habían sido aprobadas en el país de las 22 solicitudes presentadas por distintas personas y empresas. En ese grupo están los socios de Ecuacáñamo, un gremio conformado por productores y comercializadores que esperan que con el tiempo existan mejoras en la importación de semillas. “Hay trámites burocráticos que entendemos ahora son necesarios. Como se trata de una especie que nunca ha entrado al país formalmente hay que cumplir varios pasos, como hacer ensayos de validación”, dice. Un proceso que puede tardar hasta 9 meses.

Mientras esas mejoras llegan, Ariel Maman, representante de la empresa IHP, cuenta que ellos ya han invertido mucho dinero en genética, en ciencia, para desarrollar la industria del cáñamo. Solo el mes pasado compraron 700.000 libras de biomasa de la planta, trituradas, y hace dos meses 1,2 millones de libras para procesar. “Los productos de CBD (no psicoactivo) vienen de nosotros. El cáñamo es más grande que el petróleo en términos de aplicaciones, pero además se come y tiene más proteína que el pescado y el pollo”, sostiene el experto.

El cáñamo y la marihuana son dos variedades de la misma planta: cannabis sativa. El cáñamo y el cannabis se distinguen más notablemente por su estatus legal, basado en el hecho de que uno es psicoactivo (cannabis) y el otro (el cáñamo), no.

El THC es responsable de la sensación de “euforia” y es el cannabinoide predominante dentro de la cannabis (marihuana), indica en su blog John Heiss, Ph.D., director sénior de deportes y Estado Físico, Marketing Mundial de Productos. “El CBD, por otro lado, no es psicoactivo y es el cannabinoide predominante dentro del cáñamo. Parte de la confusión es que, dado que el cáñamo y el cannabis son técnicamente la misma planta, ambos producen THC y CBD, pero la cantidad de cada uno es lo que diferencia al cáñamo de la marihuana”.

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Para Enríquez hay tres plantas: cáñamo industrial, medicinal y psicoactivo. La flor se usa para aceite y el tallo para textiles, el interior del tallo para construcción y cuando se refina se puede convertir en madera, silla, telas, comida. La otra planta, cannabis ha sido genéticamente modificada para que no tenga el componente psicoactivo, solo el medicinal. “Se ven idénticas pero la una huele y la otra no”. En Ecuador no hay muchas plagas para esta hierba, que será manejada como una producción orgánica, “debe ser orgánica porque es para consumo humano”.