Economía

El camarón baja dependencia con China y va a otros destinos

Las ventas del principal producto de exportación crecen un 9 %. Además de EE.UU., la demanda se reactiva en mercados como Chile, Tailandia y Francia

Camarón+industria
Exportar hacia mercados como Estados Unidos, requiere de mayor mano de obra. El producto que se envía es de valor agregado.Archivo / Expreso

La debilidad de las exportaciones de India y los efectos del coronavirus aún presentes en el mercado están aportando a una desconcentración de las ventas del camarón ecuatoriano. Si bien China sigue siendo el primer consumidor, este año la comercialización ha empezado a dar signos de despliegue y de querer optar por otros mercados que aseguren sobre todo mejores precios.

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En la primera mitad del año, el país logró exportar al mundo $ 2.078 millones, un 9 % más si se lo compara con igual periodo del año pasado. Un incremento, que según la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), estuvo movido por mayores envíos a mercados como Estados Unidos, Chile, Tailandia y Francia.

A diferencia de otros años, China mantuvo las ventas, pero no empujó el crecimiento, pues compró    $834,2 millones,   un 30 % menos que hizo que su participación en la facturación descendiera de un 63 % a un 41 %. Para Roberto Boloña, empresario acuícola y conocedor de este mercado, esa sinergia se explica por el antes y después que deja la pandemia, manifestada por la mayor madurez del exportador ecuatoriano de adaptarse a las exigencias del contexto y de su olfato por hallar oportunidades en nuevos nichos. Algo de esto, admite Boloña, ha estado movido por los reparos sanitarios que en estos últimos meses ha puesto Asia a ciertos envíos de camarón ecuatoriano, algo que se considera injusto. “Que venga China a decir que un container tenía rastros de COVID, cuando ese container pudo haber sido tocado por cientos de personas y cuando las empacadoras manejan exhaustivos controles, es injusto. Más cuando se cree que, en realidad, la intención es bajar los precios. Como se alega problemas de calidad, quieren pagar menos”. Desde julio del año pasado, ese país emitió al menos 6 suspensiones de compra a camaroneras de Ecuador, las dos últimas se dieron a inicios de este mes.

Dejar de prescindir de ese mercado, por los volúmenes que consume, aún es impensable,    pero eso no impide que este año el país pueda aprovechar las oportunidades que nacen en otros mercados. El productor camaronero de Manabí, Christian Fontaine, explica que ese es el caso con Estados Unidos, a donde por una menor presencia del camarón de India -país que aún sigue sufriendo estragos de la pandemia y problemas climáticos-, se ha podido duplicar las    ventas. En un año    la comercialización, hasta junio, incrementó de $ 262 millones a $ 524 millones.

Apostar por EE.UU., dice Segundo Calderón,    presidente de la Cámara de Productores de Camarón de El Oro, no solo ha significado garantizarse mejores precios, sino    ampliar los beneficios que la actividad genera en las empacadoras locales. A ese mercado se exporta con valor agregado (sin cabeza    y desvenado), lo que hace que se requiera contratar hasta el doble de mano de obra.

Otros compradores que también sorprenden son Francia que hasta junio llegó a comprar $129 millones (lo que significó un crecimiento del 50 % más);    Tailandia que elevó sus compras de $ 2,9 millones a $ 51,9 millones o Chile que llegó a pagar $ 17,6 millones, 119 % más.

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Para Fontaine son incrementos que se observan con satisfacción, en un contexto donde aún se sienten las restricciones de la crisis sanitaria. Con restaurantes, cruceros y lugares    turísticos que funcionan a media llave o no terminan de reactivarse, lo que se cree es que, tras la pandemia, hay un consumo a domicilio que sigue apuntalándose.

La buena noticia es que Ecuador tiene el control de su oferta y puede trabajar en ella para incrementar o limitar su producción. “En estos momentos hemos empezado a subir la    densidad (sembrar mayor cantidad de larvas por hectáreas) y aplicar más tecnología, con aireadores y comederos automáticos, para con ello bajar costos  y seguir siendo más competitivos”, dice Calderón.