El Biess, como botín político, “se fraguó desde sus inicios”

  Economía

El Biess, como botín político, “se fraguó desde sus inicios”

Vinicio Troncoso, el gerente general del Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess) desnuda la situación actual de la entidad. Una inminente iliquidez, a corto plazo, urge una transformación

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Vinicio Troncoso fue posicionado en el cargo desde agosto del año pasado.Archivo Expreso

Puede sonar delicado y hasta un poco temerario admitir públicamente que al Biess le restan hasta cuatro meses para cubrir sin problemas los costos del sistema de salud y sostener el pago a los jubilados, pero la urgencia del tema ha animado a Vinicio Troncoso, gerente general de la entidad, a exponer y frentear tal situación. La pandemia por el coronavirus no ha hecho otra cosa que acelerar y agravar el riesgo de iliquidez que vive el mayor banco del país: el de los afiliados.

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El Biess, a cuatro meses de caer en cero liquidez

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- Un informe trimestral, al que este Diario tuvo acceso, menciona que hasta febrero el Biess tenía $ 485 millones de fondos disponibles para ayudar a cubrir parte de sus gastos, pero usted ha dicho que en la situación actual y con un déficit promedio mensual de $100 millones que ya se venía arrastrando, la entidad tendría hasta 4 meses para quedarse con cero liquidez. Con dos meses de crisis, ¿la situación se ha complicado tanto?

- La situación actual que vivimos nos ha generado dos efectos. Hemos visto incrementar el costo de la salud que maneja el Biess, porque ha habido un uso intenso de toda la red hospitalaria en el país: tienes que comprar insumos más caros, tienes que pagar horas extras a las enfermeras y los médicos, tienes que comprar materiales, etc. Por otro lado, como se ha suspendido la economía, los hogares, las empresas dejan de recibir o reciben menos ingresos y eso también nos comienza a afectar.

- En plena pandemia, ¿cómo ha estado la recaudación de los pagos que se hacen por los créditos hipotecarios y quirografarios?

- Al inicio de la crisis, con corte al 30 de abril, si yo tenía $ 180 millones de recaudo eso ha bajado el 21,6 %, pero estamos hablando solo del primer mes de la crisis, los primeros 45 días de pandemia. No podemos presumir que esa va a ser la constante porque mes a mes se puede ir agravando y tampoco sabemos qué tiempo durará esto... Algunos cantones están yendo a semáforo amarillo, pero eso no significa reactivación total. Todo esto agrava el déficit. ¿Quién puede asegurar que va a seguir siendo $ 100 millones? Nadie. Si es 120, 130, 150 ya no tengo 4 meses (de liquidez), tendré 2 meses y medio. El riesgo es grande. La crisis sanitaria se estaría convirtiendo en una crisis social en el rato que no acredite a los jubilados sus pensiones. 

- Si este es el escenario, ¿qué es lo urgente?

- Si ya entendemos todo el problema, el pedido es que todo empresario que pueda pagar sus aportes patronales a la seguridad social, lo haga puntualmente. Y que aquel afiliado que pueda pagar su crédito, que priorice el pago. Por otro lado, si vemos que podemos comenzar a tener actividad económica, lo que debemos hacer es comprometer al actual Gobierno a que, de los recursos que ingresan al país, también se comprometa a pagar los recursos que por ley debe entregar (cerca de $ 150 millones que no se desembolsan desde octubre pasado, por concepto del 40 % como aporte a la pensión de jubilados).

Los Gobiernos de turno no pueden estar participando en el Directorio, menos en el Comité de Inversiones. Menos aún si estamos hablando del que es
el máximo deudor
de la entidad.

- En el informe que usted hace llegar a las autoridades, menciona que el banco ha sufrido una descapitalización de $ 28.000 millones en los últimos 14 años. ¿Cómo se fue originando esto?

- Justamente por la falta de aporte del 40 % a las pensiones jubilares de parte del Estado, por políticas del Gobierno anterior que obligaron a la seguridad social a extender sus beneficios, aun cuando estos no estaban debidamente subvencionados. Porque por años los Gobiernos de turno, siempre que lo han necesitado, han tomado dinero para sostener el gasto corriente.

- ¿Pero cómo llegó a fraguarse el hecho de que los recursos de los afiliados sean el botín político de cada Gobierno que tenemos?

- Ese no es un tema de la última década, eso es algo que viene sucediendo desde la fundación misma de la seguridad social y del mismo banco. La seguridad social es un sistema que corre en paralelo al tema económico del país, pero desde un inicio no establecieron las reglas para que este sea totalmente autónomo e independiente, siempre tuvo ese vínculo con los gobiernos necesitados de recursos.

- Pero eso es algo que nadie ha buscado cambiar, claro, porque es conveniente tener acceso y aprovecharse del dinero de los afiliados. ¿Qué ha pasado?

- Lo que estamos viviendo ahora es el resultado de lo que han hecho los Gobiernos. Y eso ya obedece a una falta de voluntad. Nosotros lo único que podemos hacer es tomar el inventario como está y hacer recomendaciones responsables, prudentes y técnicas para rescatar el sistema de seguridad social... (Los Gobiernos) No pueden seguir haciendo lo mismo, no hay de dónde.

Es evidente que durante todos estos años se ha tratado
de mantener lejos (del control) a los auténticos propietarios del sistema de seguridad social: los afiliados.

- ¿Pero estos cambios dependen de quiénes? ¿Se deben cambiar los directorios?, ¿hay que empezar por eso?

- Los cambios estructurales deben obedecer a la voluntad de todos los actores, se debe proponer un plan de acción que obviamente tiene que ser aprobado por un directorio, dispuesto a tomar decisiones. Pero este es un proceso que también debe ser apoyado por trabajadores, empresarios, por el Gobierno Nacional, la Asamblea, la Junta Monetaria, en caso de que se requieran reformas normativas. 

- ¿Pero es posible eso si se tiene dentro del directorio del Biess a un delegado del Gobierno, el actor que justamente es el que más plata nos debe, según su informe? 

- Eso es lo que se tiene que cambiar. Esto es nuestro, es nuestro aporte, nuestra jubilación. Lo hemos dicho: el deudor no puede estar participando en el directorio con voz y voto, menos en el comité de inversiones y menos si es el máximo deudor. Otro tema es que no ha habido auténticos representantes. Preguntemos a la asociación de trabajadores, de jubilados, si los directores que tienen en el IESS, en el Biess, representan sus intereses. Es evidente que se ha tratado de mantener lejos a los auténticos propietarios del sistema. Aquí desde que se conformó la seguridad social los propietarios han estado bastante lejos de la toma de decisiones. 

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- Hasta el punto de que, por años, no se haya elegido a un representante de los empleados.

- Sí, esa es una realidad de años dentro del Consejo del IESS, pero si vas al directorio del Biess tienes un representante de los jubilados, que no es jubilado, elegido por Participación Ciudadana; y tienes un representante de los trabajadores, que según los empleados no los representa.

Lo peor que le puede pasar al sistema es que haya más desafiliación. Lo que tenemos que buscar es que se mantengan las afiliaciones y que más gente aporte al IESS.

- En su informe, habla también de un proceso de transformación de la entidad que podría tomar 36 meses. ¿Qué implica esto?

- Allí nos referimos a implementar una nueva dinámica contable, un nuevo sistema, acatar las observaciones que han hecho diferentes organismos de control para mejorar eficiencias. Pero un cambio implica más que eso. Hablo de una ruta. Ahora lo urgente es decidir qué hacemos con nuestros activos; de más de $20.000 millones, solo $ 485 millones son líquidos, eso implica buscar inversionistas extranjeros y decirles: “Tengo esta garantía, deme un préstamo, para atraer dinero al país”. Pero la recomendación que hacemos es que esos recursos vayan a la reactivación del sector productivo, porque de esa forma conservamos e incrementamos el empleo, lo que nos garantizará más afiliados que aporten al sistema. Yo puntualmente trato de hacer un trabajo en función de lo que requiere el país.Hago esto para dejar un cambio. Yo sí me siento propietario de la seguridad social, quiero que se garantice mi jubilación. Ese es mi apremio.