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La economia mundial y la crisis
Podría titularse al presente editorial: La crisis de la economía mundial, sin embargo, dada la respetable visión discrepante de notables economistas y académicos de amplia experiencia, parece prudente hacer la salvedad que queda implícita en el título finalmente escogido.
En efecto, pese a la magnitud de los problemas generados, especialmente en la América Latina por el amplio descenso de los precios de múltiples de los ‘commodities’ que la región exporta, el hecho cierto es que, calculándolo con pragmatismo, actitud habitual tratándose de temas que atañen al dinero, casi el 50 % de las economías mundiales han crecido, superando periodos previos de incertidumbre. Así, sumando Cánada y los Estados Unidos, más Japón, en el Asia, y los países de Europa -salvo Grecia- y aunque las cifras no son espectaculares, al menos cada uno de ellos ha crecido “decentemente”, al decir del exministro chileno Felipe Larraín, durante su reciente visita a Guayaquil y ello permite argumentar que la crisis no es global, dado que la mitad de la economía mundial se ha incrementado.
Queda claro, los resultados no se miden contando el número de países con dificultades sino sumando los datos globales.
Con ese mismo criterio, tampoco parece posible la generalización que establecería una crisis regional de América Latina. En la zona, es cierto, están los más preocupantes guarismos de lo que se denomina crecimientos negativos, tal cual ocurre en Venezuela, Brasil, la Argentina y también, según se pronostica para el futuro inmediato, en el Ecuador. De momento la generalización posible es que los países atlánticos de América del Sur son los que presentan mayores dificultades económicas, pero en otros, como México, Panamá, Colombia, Perú y Chile, pese a las circunstancias comunes de la caída de los precios de sus principales generadores de divisas, la situación es, al menos en el argot de los técnicos, manejable.
¿Qué hacer entonces cuando la desaceleración de China es un tema no discutido que afecta globalmente a la región y no se vislumbra un alza en el precio del crudo?
Por de pronto, debe saberse que la inversión no es liquidez y que el no haber ahorrado en la época de bonanza ahora obliga al Ecuador a fuertes restricciones de su gasto y a una rígida priorización de sus inversiones, dependientes de costosos créditos.