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Diario Expreso Ecuador

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Un duro golpe

Los aplausos de la familia de Carlos Mina acabaron con el silencio casi sepulcral que surgió tras su derrota en el encuentro con el boxeador francés Mathieu Baurdelique en la categoría 81 kg. Los allegados del púgil, que se abrió campo en los Olímpicos

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Los aplausos de la familia de Carlos Mina acabaron con el silencio casi sepulcral que surgió tras su derrota en el encuentro con el boxeador francés Mathieu Baurdelique en la categoría 81 kg. Los allegados del púgil, que se abrió campo en los Olímpicos de Río de Janeiro, se resignaron con la pérdida.

“La vida es ganar o perder. Esta vez no se pudo”, dijo María Mina, madre de Carlos, parada dentro del bar Skandalo, en las orillas del río Caoni, en Puerto Quito, cantón del noroccidente de Pichincha. Ayer, el centro de diversión se llenó con los parientes del boxeador para mirar la pelea en la que no pasó a las semifinales y por ende se quedó sin una ansiada medalla, aunque obtuvo diploma olímpico.

Un proyector se ubicó en lo alto del local. El reflejo se miraba en una de las paredes y doña María se paró detrás de una mesa de madera. Un vaso de cerveza aplacaba el calor que la hacía sudar. Pasado el mediodía de este 14 de agosto, la pelea comenzó. Doña María y su hija María Fernanda gritaban el nombre de su familiar que subía al ring. “¡Ganaremos!”, era la palabra de aliento.

La zurda del europeo desorientaba al púgil, que lo agarraba de la nuca para disminuir las posibilidades de conseguir puntos. El réferi de la contienda los separaba y advertía a Mina para que frenara esas mañas.

La euforia de los Mina Caicedo retumbaba en el bar a cada momento que Carlos lanzaba un puñetazo, que desestabilizaba al deportista galo. El primer round terminó y María decidió salir por un instante para no ver el castigo que se vendría en el segundo episodio.

Baurdelique usaba su mano izquierda para azotar el rostro de Mina. Entretanto, la mamá del coterráneo se agarraba la cabeza con cada puñetazo.

Los gritos de los parientes se apagaron. La cerveza se dejó de tomar y los rostros serios delataban tristeza ante la evidente derrota del tricolor.

Joan Mina, otro de los ocho hermanos de ‘Carlitos’, veía con seriedad la pantalla. Al principio, su entusiasmo lo empujó a decir que sí había posibilidades para triunfar, pero el francés Baurdelique mató esa esperanza al propiciar dos conteos al ecuatoriano en el segundo asalto y el KO técnico en el tercero. Los tres episodios fueron del europeo.

La gente que se reunió en el bar salió tras el encuentro boxístico. Doña María decidió ir para su casa por un momento. Allí mostró con orgullo las medallas de su hijo. “Ojalá que las personas lo reciban con el mismo entusiasmo”, advirtió Mina, quien auguraba un gran abrazo para su ‘Carlitos’, quien puso en alto el deporte ecuatoriano.

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