Dulce Maria: “No quiero ser una borrega”

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Dulce Maria: “No quiero ser una borrega”

La mexicana hace valer su voz como mujer y artista en una industria que, dice, suele estar manipulada.

Dulce María: “No quiero ser una borrega”

Más madura, más rebelde. Así se presenta la artista mexicana Dulce María (32), quien ya no acepta que le digan qué hacer, ahora toma todas las decisiones por sí sola. Le costó aceptar su liderazgo, entre decepciones y problemas que hoy, casi superados, la han llevado de vuelta a su origen.

Esta última palabra da nombre al proyecto artístico que verá la luz en el Teatro Metropolitan de Ciudad de México el 5 de octubre. Un concepto musical de corte pop folk que para la también actriz significa contar su más íntima historia. EXPRESIONES pudo conversar con ella en exclusiva desde la capital azteca y confesó que sus ganas de seguir en el mundo del entretenimiento estuvieron a punto de extinguirse.

¿Cómo le llega la idea para el concepto de Origen, su nuevo álbum?

Llevo casi 28 años en este medio siendo intérprete, algo que he hecho feliz de la vida y lo disfruto mucho, pero llegó un punto en que uno de mis sueños, la composición, se estancó. Vino Rebelde (2004), que me cambió la vida, pero no pude continuar estudiando porque no tenía tiempo de nada más. Yo pensaba que siendo solista iba a poder expresar lo que yo quería. Pero cuando va pasando el tiempo, te das cuenta de que no, aunque llevo ya tres discos. Esto pasa no solo en el medio (artístico), también en toda la sociedad. Nadie te deja ser tú. Tienes que ser muy valiente para serlo. De repente me voy dando cuenta de que es muy difícil, que siempre que quiero compartir canciones o elegir el nombre del disco o al fotógrafo, hay muchos filtros. También pasa que si quiero meter una canción lo hacen más complicado porque esa “no es comercial”, o “esa no está de moda”, o es “muy personal”. Hay mucha gente que decide y me di cuenta de que debería ser soy yo la que tome la última palabra. Esto me llevó a apagarme. Yo me empecé a cansar y es que me decía: “¿Por qué me esfuerzo en hacer lo que otros quieren que haga si yo ya estoy cansada?”. Ya no me daban las energías ni las ganas. Entendí que debía regresar a mi origen. Toda esto fue un largo proceso.

¿Esto es rebeldía contra la industria?

No. Más bien es ser congruente con lo que siempre le digo a mis seguidores: que luchemos por nuestros sueños, defendamos lo que creemos. Lo que sí considero es que hice valer mi voz como mujer y como artista. Es valioso en ese aspecto, aunque siempre existirán filtros por los que hay que pasar.

Para muchas personas, sus inicios son dolorosos, difíciles y prefieren no recordarlos. ¿Siente que su trabajo como actriz infantil lo fue?

No. Y tampoco es que me remonto a como empecé en mi carrera, no vuelvo a lo que fui en Plaza Sésamo (risas). El origen en este caso es la esencia del ser humano. Todos tenemos una misión y cosas que decir.

¿Interpretar canciones de otros queda descartado?

Me encantan las canciones de otros autores, pero en este momento, en mi etapa personal y artística, sí. Para no extinguir todas las ganas que me quedaban para hacer las cosas.

¿Qué le dio el valor para continuar?

El amor. El cariño que la gente me ha dado, porque es algo que me alimenta mucho. Y porque yo quiero dar un mensaje que vaya de la mano con lo que yo pienso.

En varias ocasiones ha repetido que su esencia y la industria no combinan. ¿Qué hace que sean un poco agua y aceite?

Mira, yo amo estar en un escenario, amo la música, estar con la gente, trabajar. Estoy dispuesta a trabajar intensamente... Pero hay muchas cosas detrás que es de lo que estoy cansada. Lo que no me gusta son las cosas malas que hay. Gente que solo está aquí por el negocio. Yo quiero hacer música por el hecho de compartir mensajes y unirnos. No combino porque siempre tengo que pasar muchos filtros y luchar a contracorriente para que las cosas pasen. Porque muchas veces, ahora sí “lo que ves no es lo que es” y hay muchas maneras de manipular la industria y no precisamente porque a la gente le esté gustando algo. Hay muchas cosas detrás.

¿Esto tiene que ver con el auge de los géneros urbanos?

El reguetón me encanta, de hecho. Lo escucho y ‘perreo’ en el gimnasio. Y en el disco pasado (DM) hice Volvamos, que es urbana. No es que estoy en contra de eso. Hay artistas increíbles que son amigos y lo están haciendo. El género no está mal, es el hecho de ser incongruente. Yo no quiero ser una borrega. No por el hecho de que todos lo estén haciendo, yo también debo. ¿Para hacer mal las cosas? No. A lo mejor en el próximo disco soy urbana, pero debo de disfrutar lo que estoy haciendo y hacer lo que para mí es importante.

El folk, su nuevo sonido

El folk es un género que engloba a la música folclórica moderna o a la basada en ella. Sonidos más orgánicos, instrumentos de cuerdas como el banjo y la guitarra, de viento como la zampoña o el rondador y las percusiones con tambores y timbales, hacen que este tenga un sonido característico y también muy fácil de combinar. Dulce María cree que este muestra por completo su esencia sonora.

¿Está interesada en volver a retomar sus estudios en composición?

Sí, en algún momento volvería a la escuela de música. Pero no tanto como regresar a la universidad, por cosas de tiempo, pero sí a hacer ciertos cursos. No sería mala idea reforzar y tomar más clases de instrumentos.

Cupido Criminal es un adelanto del álbum y es bastante folk. ¿Este es su nuevo sonido?

Todo el disco es pop, pero con un toque folk, incluso en las baladas. Es algo diferente a lo que he hecho, que no es lo que está de moda. Pero sí es comercial. En Estados Unidos hay mucha gente que lo hace. También está Morat, de Colombia, a los que les va increíble.

¿Ya hay fecha para el estreno del disco?

No. Ese es uno de los temas a los que me enfrento. Porque prácticamente está terminado, el sencillo ya está listo, se llama Lo que ves no es lo que soy. Pero tiene que pasar por contratos y filtros para que la disquera pueda subirlo a plataformas digitales. No me han dado una fecha, pero luego del 15 de septiembre. Esta semana también grabo el vídeo y seguramente saldrán juntos.

*La música le curó el corazón. Aunque siempre ha tenido parejas dentro del mundo del espectáculo, su encuentro con Paco Álvarez (43) fue sorpresivo. En 2016 el productor audiovisual fue el director del videoclip de No sé llorar. En varias ocasiones Dulce María comentó que, aunque le pareció atractivo, no pensaba en él como una pareja. Pero la química funcionó. Su relación está pronta a cumplir ya los dos años.


FICHA

Dulce María Espinosa Saviñón nació el 6 de diciembre de 1985 en Ciudad de México.

Inició su carrera artística a los 5 años en comerciales de televisión. Luego formó parte de Plaza Sésamo y ha participado en 16 telenovelas y seis largometrajes.

Clase 406 y Rebelde fueron las historias más reconocidas de su etapa como actriz juvenil.

El año pasado terminó su contrato exclusivo con Televisa, por lo que cambió de televisora y protagonizó Muy padres.

En la música inició en 1996 con el grupo Kids. Luego integró Jeans y RBD. Ha grabado 11 discos de estudio, tres publicados en su etapa como solista.

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