Dos representantes, dos caras coperas

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Dos representantes, dos caras coperas

Emelec pasó de estar fuera de la Copa a clasificar con tranquilidad con una goleada. Barcelona, de un arranque de película, a un rostro opuesto en las dos últimas fechas. La última vez que los dos pasaron a octavos fue en 1994

Dos representantes, dos caras coperas

Emelec

La séptima participación consecutiva en la Copa Libertadores de América le dio la jerarquía para sobreponerse a un mal inicio y asegurar su presencia en octavos de final por cuarta ocasión en los últimos ocho años.

Los cuestionamientos que se le hacían al equipo de Alfredo Arias, especialmente luego de caer en casa ante River Plate y las comparaciones respecto al buen momento que atravesaba su rival de barrio, quedaron de lado gracias a la espectacular remontada, que tuvo como punto clave las dos victorias alcanzadas ante el Deportivo Independiente Medellín, su rival directo por el boleto a la siguiente fase.

El levantar azul tiene muchos puntos destacados:

Tuvo la fortaleza para ir a casa de River Plate -uno de los mejores equipos de la presente edición copera- y rescatar un empate que lo puso nuevamente en pelea, cuando muchos lo daban por eliminado.

En medio de una transición que involucró cerca de 20 cambios (entre llegadas y salidas de jugadores), Arias logró capear el temporal, sosteniendo un proceso que difícilmente da resultados a corto plazo.

Emelec tiene una de las porterías menos batidas de la Libertadores, con apenas cinco goles encajados en seis presentaciones, pese a los constantes cuestionamientos a su línea defensiva.

En el camino perdió a sus dos delanteros titulares. Las lesiones de Marlon de Jesús y Bruno Vides motivaron el surgimiento de Bryan Angulo, Segundo Portocarrero y Carlos Orejuela. En este rubro se debe incluir la injusta sanción de tres fechas que se le aplicó a Romario Caicedo, vital con sus asistencias al bloque ofensivo.

Desde este punto el camino será más complicado. El Bombillo no está entre los favoritos, es un equipo en proceso de renovación, pero el derecho a soñar no se lo quita nadie.

Barcelona

Miércoles 3 de mayo, Río de Janeiro. El juez central paraguayo Mario Díaz de Vivar se lleva el pito a la boca y señala la mitad del campo. Barcelona gana en Brasil tras 31 años y sella su clasificación a octavos de final al derrotar a Botafogo 0-2. A falta de dos fechas para el cierre del grupo.

Y precisamente allí se fecunda la cara más extraña y contraria de Barcelona en esta Copa Libertadores. El director técnico, Guillermo Almada, descifró la adversidad de los toreros luego de la última caída ante Atlético Nacional en Medellín. “Logramos una clasificación anticipada, que era muy complicada e inconscientemente hay una relajación. Aunque intentamos que eso no sucediera”.

Hubo un Barcelona con dos matices en esta fase de grupos. El que alucinó en las primeras cuatro fechas y el alarmante de las últimas dos. Después de cerrar las cuatro jornadas había recibido dos goles y anotado siete; al final de los seis juegos, los toreros sumaron un solo gol a favor y encajó seis tantos. Perdió su invicto, en casa, y dejó ir el primer lugar del grupo por un gol de diferencia.

Pero al final, pasó de ser “la cenicienta” del grupo a ser el primer clasificado a octavos de final en la Copa Libertadores, merecido para un equipo que no había llegado a esta instancia hace 13 años (2004, cuando fue eliminado por Once Caldas).

El desgaste, la rotación, el estar clasificado influyó en los últimos rendimientos del club: sí. Con el campeonato al rojo vivo y con la opción de pelear por la etapa, la Copa pasó a segundo plano. Pero cuando debió, rompió pronósticos.

La realidad es que para alzar el trofeo de Copa Libertadores, desde esta fase en adelante, hay que ganarle a todos. Y esa es la deuda de Barcelona con su historia.