Dos murales en riesgo

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Dos murales en riesgo

492.000 dólares costó la renovación total del edificio de la Caja del Seguro de Guayaquil en 2013-14.

En el sector de la pared cerca a la esquina de la calle Cacique Álvarez es donde más está deteriorado el mural de la Caja del IESS, al cual le faltan muchas de sus teselas originales, como habla la foto arriba de estas líneas.

A cierta distancia, el mural exterior del edificio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en Guayaquil luce bien. Podría decirse incluso que está igual que en 1968, cuando fue inaugurado junto con el inmueble de 7 pisos. Pero al pararse justo debajo de la enorme obra artística de 60 metros de largo por 4 metros de alto se nota que le faltan cientos de sus 750.670 teselas, las cuales se han ido desprendiendo con el tiempo y las fisuras en la pared.

El icónico mosaico ‘Historia de la Seguridad Social’, elaborado por los desaparecidos muralistas Jorge Swett y Segundo Espinel, no es el único que luce mal. En el hall principal del edificio hay otro mucho más pequeño pero igual de vistoso. Llamado ‘Seguridad Social’, el lienzo autoría de Espinel luce descolorido y con borrones.

En el área de ventanillas que da a la calle Cacique Álvarez está otro mural, bautizado como “Justicia Social”, pintado también por Swett sobre un muro de 16 m por 3,20 m. Es el único que goza de buena salud.

La restauración de estas tres obras ya era una urgencia en 2013, cuando se inició la remodelación total del edificio ubicado en la céntrica avenida Olmedo. El tiempo y el asentamiento normal de la pared le habían provocado dos grandes fracturas que afectaron, sobre todo, al gran mural exterior.

Los trabajos para su recuperación comenzaron en enero de 2014, bajo un contrato de $ 140.000, y con el seguimiento del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).

Pero llegó abril de ese mismo año y las obras fueron paralizadas. El mural del exterior quedó terminado en un 85 %, mientras que el más pequeño apenas pudo ser intervenido. Solo Justicia Social había sido rescatado en su totalidad.

Carlos Swett, muralista, hijo de uno los dos autores de estas obras, afirma que pese a que él se ofreció a realizar la restauración, basado en la misma técnica que ejecutaba su padre con el vitromosaico, el IESS prefirió contratar a personas traídas de otras partes del país.

“Tuve que mandar un informe a INPC, diciendo que no eran personas preparadas para esta técnica en especial”, dijo el artista durante una reciente entrevista con EXPRESO.

Según el contrato, el trabajo fue adjudicado a especialistas en museología y restauración.

Carlos Pacheco, conservador y museólogo de la Regional 5 del INPC, declaró a este Diario que el mural pequeño tuvo inconvenientes durante la ejecución, “debido a que los estudios no habrían cuantificado la totalidad del rubro para el retiro de repinte, lo que ocasionó que quedara inconclusa por falta de presupuesto”.

El mosaico exterior tuvo problemas técnicos, puesto que los estudios contemplaban ciertos tratamientos que no pudieron ser efectuados por problemas para reintegrar las teselas faltantes, por lo que se debió definir criterios técnicos conjuntos para continuar con el proceso. “Sin embargo -subraya Pacheco-, factores de carácter técnico y administrativo habrían impedido el avance y culminación de la obra”.

Tras recordar que cada persona natural o jurídica que tenga a cargo bienes pertenecientes al patrimonio cultural, está obligada a protegerlos y restaurarlos, la regional 5 del INPC reveló que el IESS le solicitó a inicios de este año asesoría para reiniciar un nuevo proceso de contratación para culminar las obras.

Más diagnósticos

Los trabajos que requieren estas obras

Sobre la situación de los murales y los trabajos que requieren para su rescate, EXPRESO consultó el 23 de agosto pasado al IESS y a Patrimonio Cultural. Hasta el cierre de esta edición, solo el INPC respondió las inquietudes. Carlos Pacheco, museólogo de esta entidad, indicó que se debe primero actualizar su estado de conservación, mediante un diagnóstico que determine los tratamientos realizados y los que se deberán aplicar para culminar la restauración. La fiscalización de la primera intervención debería disponer de parte de esta información, dijo Pacheco, quien estima que tras el diagnóstico se deberá plantear una propuesta de intervención y ejecución de las obras. Las tareas quedarán definidas una vez hecha la evaluación.