Los dictadores Maduro y Ortega

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Los dictadores Maduro y Ortega

Cada día hay más malas noticias de Venezuela y de Nicaragua. Y más mentiras de sus dirigentes y aparatos de comunicación. La izquierda y el pensamiento “progresista” latinoamericano y occidental no hacen todavía el ‘mea culpa’ por lo que está pasando sino que callan o relativizan barbaridades como la “crisis humanitaria” venezolana o las represiones nicaragüenses. Años de convencerse de que el mundo está dividido en buenos (los que piensan como ellos) y malos (los que los critican) los han vuelto insensibles a la destrucción de vidas y familias. Es una paradoja cruel que los cultivadores del pensamiento que cuestionaba por principio los hechos dados del positivismo sean ahora los menos críticos y ciegos ante lo que está sucediendo.

En Managua, la policía a la orden de la pareja de los Macbeth latinoamericanos, Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo, acaba de allanar la sede del periódico Confidencial, dirigido por Carlos Fernando Chamorro, hijo de la expresidenta Violeta Chamorro, quien fue celebrada unánimemente al iniciarse con su mandato la democracia en ese país, después de la caída del régimen somocista, versión menor del que hoy atormenta a ese país.

En el allanamiento se destrozaron las puertas de la redacción, se decomisaron los ordenadores y documentación. ¿Las razones? Las críticas y las denuncias que desde 2007 la revista ha publicado denunciando las tropelías de la familia pero sobre todo, como señala El País de Madrid, cuando hace poco publicó una serie de correos de Lady Macbeth, Rosario Murillo, ordenando la brutal represión que produjo 325 muertos bajo la consigna: “Vamos con todo”.

En Caracas el respetado diario El Nacional ha dejado de publicarse en papel tras 75 años de circulación. No hay que olvidar que en 2014 el gobierno venezolano asumió el monopolio de la concesión del papel a través de una corporación hecha a los intereses de la dictadura que premia a los obsecuentes y castiga a los críticos.

El Nacional fue, por décadas, el espacio para el pensamiento latinoamericano. ¿Hasta dónde continuarán?