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El detalle anecdotico de las barberias de Guayaquil

En muchos lugares, en las puertas de peluquerías y barberías se ve un poste giratorio de colores. Este se remonta a la Edad Media, época en que el oficio de barbero y la profesión de cirujano se ejercían juntos.
En ese entonces la sangría lo sanaba todo. Después de abrirle la vena de un brazo al paciente, se le daba una estaca para que lo sujetase con fuerza, haciendo así que la sangre fluya más. Cuando no estaba en uso, ese palo se colgaba en la puerta, con una venda blanca arrollada en espiral. Esto indicaba que el cirujano estaba disponible.
La vista del palo expuesto con sangre era desagradable, razón por la que con el tiempo los barberos adoptaron un poste pintado de rojo y blanco.
Francisco Landucci Carballo