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Y despues
Usualmente soy escéptica. Creo en lo escrito y en las citas textuales. Por eso para mí el caso Ochoa no puede ser más claro. El superintendente de Comunicación está acusado penalmente -por Fundamedios y por el Colegio de Abogados de Pichincha- por haber adulterado la Ley Orgánica de Comunicación. Y también por haberse basado en esa adulteración para sancionar a 11 medios de comunicación. Si fuera miembro de la Comisión de la Justicia, ante la evidencia no me demoraría en llegar a una resolución. Las pruebas. Primero, el reconocimiento de haber cometido voluntariamente el acto. Cuando le preguntan sobre el cambio en la transitoria 6ta -en el texto original de la ley se hace referencia al artículo 102, mientras que en las versiones impresas al 103-, afirmó que “lo único que hizo fue generar un arreglo; en vez de ser el artículo 102, se puso lo que obviamente constaba, que era el espíritu de la ley”. En la misma entrevista, acto seguido cambia de versión: no conocía sobre este cambio y lo más probable es que haya sido un error de tipeo. En caso de ser así, si fuera Ocho demandaría a la imprenta más incompetente del país, que utiliza las prácticas más extrañas que puedan existir. ¿Transcribir una ley cuando lo único que debía hacerse era imprimirla? Si existe la versión digital (a la que solamente habría que diagramar dependiendo del formato en el que iba a ser impresa) ¿por qué existiría un error de tipeo? Si este fuera el fin de la historia, tal vez podríamos dejarlo ahí. Dar el beneficio de la duda ante una (muy extraña) confusión. Pero el texto fue utilizado para sancionar. Hay víctimas de este “error de tipeo”. La Supercom lo niega. Podría ser escéptica entre cuál de los dos lados dice la verdad. Pero ante lo escrito no hay dudas. La resolución de la Supercom contra radio Genial, el 20 de enero del 2016, basa su sanción de acuerdo a la “progresión porcentual en la Disposición Transitoria Sexta”.
Esta semana Correa decidió no lanzarse como candidato. “Mientras yo sea presidente, en algo podré protegerles (...)”. Me pregunto ¿qué ocurrirá después?
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