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El desorden pone en peligro a los peatones
En la terminal, no todos los buses urbanos se estacionan para dejar o recoger pasajeros. Llegan 141 unidades por hora.

El pito ensordece. Es un sonido sostenido que advierte el apuro. El apuro del conductor por salir y el de los usuarios por abordar. Es esa urgencia la que ocasiona que los pasajeros se arriesguen a subir en medio de la vía y no esperar a que los buses aparquen en los andenes en la terminal terrestre.
“Es que no se estacionan”, asegura Miguel Ángel Dueñas, que viaja desde Milagro hasta su lugar de trabajo, en La Garzota. El usuario comenta que cuando los buses llegan pocas veces se estacionan bien. “Cuando uno se da cuenta el bus ya ha llegado y ha avanzado. Y cuando se coloca en los andenes demora en salir”.
Dueñas prefiere transportarse en la línea 171 o 107 aunque con ambos tiene el mismo inconveniente: debe alcanzarlo en medio de la vía de andenes con el peligro que eso representa, o tomarlo en un andén que no le pertenece a esa línea de bus.
Alberto Rodríguez, que llega desde El Triunfo, ha sido testigo de situaciones peligrosas. “La gente pisa mal, pierde el equilibrio, se ha caído, o va asustada porque pareciera que ya es atropellada, ya que el problema no es solo para los que suben, sino también para los que bajan y a veces se encuentran con buses que vienen detrás”, relata.
Cuestionado por la mala maniobra en el volante, un conductor de la línea 171 advierte que no se ubica en el andén que le corresponde porque luego no puede salir.
Es que a los andenes de buses urbanos de la terminal llegan tantos vehículos que es posible encontrar hasta tres unidades de una misma línea, y cada espacio está diseñado para una unidad por tiempo de permanencia, que no debería ser más de 30 segundos, entre que los usuarios se bajan y los otros suben, dice Fernando Amador, director de Transporte Público de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM).
De acuerdo con datos de la institución, a la sección A de andenes llegan 141 buses por hora, en hora pico; mientras que la sección B recibe 99 unidades. En el primero se registra la situación con los buses de las 12 líneas que estacionan allí: no utilizan de forma ordenada cada andén y con ello, además, se generan otros problemas, como el encolumnamiento de vehículos en la avenida Benjamín Rosales, con el consecuente embotellamiento en la vía.
Para Amador, los conductores no están haciendo buen uso de los andenes, porque se estacionan por mucho tiempo o quieren salir enseguida. “Hay una pelea por tomar pasajeros”, sugiere el funcionario, quien reconoce que la institución no está realizando los controles para evitar esa situación.
“Debido a la gran cantidad de líneas que ingresan a la terminal terrestre, los conductores entran desordenados y eso genera los inconvenientes (...). No estamos controlando eso por el momento porque esperamos que se implementen los corredores 3 y 4”, dice Amador, y agrega que de iniciar los controles sin los corredores viales se dejaría de atender a los ya operativos y se perdería el orden ganado allí.
La ATM espera que esta situación mejore cuando se instalen los dispositivos para el control de apertura de puertas una especie de sensor que le permitirá a la entidad vigilar que los conductores se detengan y abran los ingresos y salidas solo en lugares permitidos.