DeslavE

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Apuntala por un lado y se desliza por otro. La gran montaña de la política ecuatoriana, aún más en época electoral, sufre deslaves que arrasan con cualquiera sin importar los pactos previos, la ideología, la organización política y, en algunos casos, hasta la amistad. ¿Quién encabezará la lista? ¿Quién será el candidato? ¿Me conviene apoyarlo o no? Son las gotas de una tormenta de decisiones que ablanda un terreno que tiene 19 días para estabilizarse, previo al cierre de la etapa de inscripción de candidaturas.

Una gran fuga de tierra vino de La Unidad. El primer frente en consolidarse como una coalición política-electoral, y el primero en diluirse. La postulación de Cynthia Viteri a la Presidencia por el Partido Social Cristiano fue el primer sacudón, que a la larga desplazó al movimiento SUMA y al prefecto Paúl Carrasco a la candidatura presidencial de CREO, Guillermo Lasso. Pero no termina ahí. Los que quedan en La Unidad esperan un anuncio de Viteri que a pocas luces tendría relación con la disolución definitiva del frente y tomar distancia con un miembro incómodo con pasado correísta: el partido Avanza. El anuncio será mañana.

El partido del exministro de Industrias, Ramiro González, vislumbra como el más maltrecho en todo este alud. Restaría el apoyo en la Costa del socialcristianismo en su carrera a la Asamblea, y posiblemente dejaría sin cabeza a la lista nacional de la coalición. A esto suman las deserciones en Guayas y otras provincias de inconformes por el acuerdo con La Unidad.

La candidatura de Lasso es, aparentemente, la más beneficiada al apuntalarse con los vestigios de La Unidad. Y sigue sumando. También lo apoya Paul Olsen, disidente de las filas del movimiento Centro Democrático Nacional.

El ganadero y exprecandidato presidencial produjo otra avalancha al separarse de la organización liderada por el prefecto Jimmy Jairala, al aliarse con la Izquierda Democrática y su candidato presidencial, Paco Moncayo. Por la misma puerta y empujado por el mismo salió una de las figuras fuertes del movimiento azul - naranja: Carlos Luis Morales. Con él pierde su único espacio en el Concejo Cantonal de Guayaquil, pero gana algo: un bloque de oposición en el Consejo Provincial.

El movimiento PAIS, que pinta de verde la mayoría del Consejo del Guayas, dinamitó la relación con Centro Democrático y Jairala, de quien esperaba el apoyo a su candidato presidencial, Lenín Moreno. Moncayo salió favorecido, pero no por mucho.

Aún está fresco el terreno sobre el que se asentó la relación Jairala - Correa. Eso incomoda a Pachakutik, Unidad Popular y otras organizaciones sociales, primeros aliados de Moncayo en el Acuerdo Nacional por el Cambio. Carlos Pérez, presidente de la Ecuarunari, fue el primero del colectivo en poner en duda el respaldo al general retirado.

PAIS parece un simple espectador del deslave que arrasa a sus contendores, pero no es así. Además de perder un aliado fuerte en Guayas, los cuestionamientos al caso corrupción de Petroecuador salpican a parte del binomio presidencial del oficialismo. Jorge Glas, vicepresidente y candidato a la reelección, es el abanderado de los sectores estratégicos que incluye el petrolero. Esto derivó en el análisis al interior de la bancada de PAIS de un probable juicio político al fiscal general, Galo Chiriboga. Hay quienes están a favor y otros en contra.

Los únicos intactos del alud están al margen de las alianzas y pactos. Sociedad Patriótica suma a exroldosistas que buscaron espacios en el partido Fuerza Ecuador. Este último se nutre de rostros nuevos. Mientras que el partido Adelante Ecuatoriano Adelante, y los movimientos Fuerza Compromiso Social y Unión Ecuatoriana caminan en silencio hacia una lid presidencial sin aún asomar la cabeza por las encuestas. AAE