Un desfile de recuerdos

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Un desfile de recuerdos

“Me alegra saber que todavía soy importante para la Armada. Vendré hasta que Dios lo permita”, Pedro Gómez Ortiz, último héroe sobreviviente

Acto. Miembros de la Infantería de Marina se robaron los aplausos del público que se concentró al pie del buque Calderón para observar el desfile.

Sentado en una silla de ruedas y rodeado de autoridades civiles y militares, Pedro Gómez Ortiz, de 95 años, observa con emoción y nostalgia el desfile en homenaje al combate naval de Jambelí de 1941 y al Día Clásico de la Armada Nacional.

Gómez participó en esa gesta cuando tenía 19 años. Hoy es el único héroe que sobrevive a esa batalla histórica. Entonces era parte de la tripulación del cañonero Abdón Calderón, que estaba al mando del capitán Rafael Morán Valverde.

El 25 de julio de cada año es esperado por este marino, quien como invitado de honor del desfile, viste un terno nuevo que la Armada le manda a confeccionar para el evento.

Sus ojos brillan al ver el paso marcial de los marinos que, como él, están dispuestos a morir por defender a su patria.

Los recuerdos lo embargan. “Aquel 25 de julio de 1941, a las 11:25, el comandante Rafael Morán Valverde divisó al destructor peruano Almirante Villar y ordenó el combate”, evoca Gómez, quien alcanzó el grado de sargento segundo de las Fuerzas Armadas (FF. AA.).

Con el rostro sereno y un poco cansado por el trajín que le significa estar presente en el evento, añade que ese día glorioso los ecuatorianos “corrimos con suerte. La mayoría éramos jóvenes e inexpertos en acciones bélicas, pero salimos victoriosos”. Además, menciona que él estuvo prisionero en Perú por seis meses.

Los recuerdos, dice, son ‘las vitaminas’ que lo alimentan y lo llenan de satisfacción, pero también de nostalgia por la partida de varios de sus compañeros combatientes con quienes siempre estuvo en contacto.

Ya no quiere hablar, pues prefiere observar en silencio la ceremonia. Aplaude a la banda de guerra de la Escuela Naval, a la escuadra de la Infantería de Marina, aquellos hombres que se preparan para la guerra en aire, mar y tierra, y que ayer marcharon con los acordes del himno a los héroes del Cenepa.

Pelotones de la escuela de oficiales, hombres ranas, paracaidistas, inteligencia militar, fuerzas especiales y fuerzas de resistencia se suceden en el desfile. Y con ellos, pasan también las anécdotas por la memoria del héroe de Jambelí.

Todos ofrecen honores ante la tribuna principal donde, además de Gómez, está el presidente de la República, Lenín Moreno, y las autoridades de las Fuerzas Armadas, quienes en la mañana habían colocado ofrendas florales al pie del busto de Rafael Morán Valverde.

Al final de la ceremonia no puede faltar el saludo a ese viejo amigo, el cañonero Calderón, actor y testigo de la batalla en que Gómez y otros marinos se graduaron de héroes.

LA PROMESA

El apoyo para el Issfa

Durante el discurso de orden, el presidente Lenín Moreno reiteró el apoyo del Gobierno al Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas del Ecuador. “Velaremos por los intereses y bienestar de sus familias”, aseguró Moreno, quien además se comprometió a respaldar los proyectos emprendidos por los directivos de las FF. AA. con miras al fortalecimiento institucional y a la gestión del Estado, según informó el contralmirante Renán Ruiz, comandante general de la Armada.