Actualidad
Descalabro de la Contraloria
Tal vez no haya otra forma de calificar lo ocurrido con la Contraloría General de la Nación, dependencia que tiene como tarea específica el control de los manejos de los bienes públicos, y que ha caído en un lugar en el cual se debate un juicio político por corrupción. Dada la ausencia del titular, con licencia médica, ha ido a parar en manos de un funcionario que ha dado lugar a un escándalo, porque no ha esperado que los recursos legales señalen la sucesión provisional, sino que ha protagonizado escenas indignas, como apoderarse de la oficina del contralor, romper el oficio en el que constaba la acción de personal con el encargo para otra persona, concurrir a una entrevista reservada con el titular de la Asamblea y formular declaraciones públicas que no abonan a su idoneidad para el desempeño del cargo.
No sería la primera vez que un contralor sea destituido, pero sí la primera en que lo sería acusado de corrupción. Fue célebre la destitución del contralor Ruperto Alarcón, quien pretendió imponer su criterio respecto de que diputados y senadores inscribieran sus nombramientos como cualquier empleado público, lo que encendió las iras de los legisladores que procedieron a destituirlo. Ruperto Alarcón fue llamado por los humoristas quiteños, Rupango Feroche. Rupango por su inserción en determinada clase social. Feroche porque es un término coloquial que quiere decir feroz, y Alarcón desde luego lo era, aunque después se apaciguó, especialmente cuando ejerció funciones de embajador en España y en México, al concluir su vida pública. Destituido Alarcón por el Congreso, fue nombrado en su reemplazo Víctor Hugo Bayas Valle, de tez muy blanca, de cabello claro y de suaves maneras. Ese mismo humorismo lo llamó Rupango en tecnicolor. Había sido desde su fundación secretario general de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y en el ejercicio del importante y complicado cargo de contralor, sin los aspavientos de su antecesor, imprimió en la Contraloría una severa y digna actitud. Con la vigencia de la nueva Constitución de Montecristi, y sus reformas, la Contraloría también fue reformada. Hay juristas y técnicos que sostienen que esas reformas le quitaron facultades que la hacían más eficaz, para detectar a tiempo los malos manejos con los fondos públicos. Cosas estas de la década purulenta.