Protagonistas. Los jugadores del equipo manabita se despidieron con los brazos en alto del estadio Olímpico Atahualpa, ayer.

El Delfin suma y continua arriba

Asistencia. Apenas unos 800 aficionados llegaron ayer al estadio Olímpico Atahualpa. Antes del partido hubo lluvia.

Los manabitas siguen firmes. El Delfín sumó ayer un punto en la altura de Quito tras empatar sin goles con El Nacional. El cuadro cetáceo contabiliza 29 puntos y se mantiene en la parte alta de la tabla de posiciones, e invicto.

El Delfín mostró orden y solidaridad entre sus líneas. La zaga liderada por el uruguayo Francisco Silva estuvo aplicada en la marca. Silva y Marcos Cangá borraron a los delanteros militares.

El lateral derecho Henry Cangá no solo que estuvo acertado en la contención, sino que también tuvo oxígeno para descolgarse a la ofensiva. Él tuvo una clara ocasión de anotar en la segunda etapa. Luego de una perfecta pared con Carlos Garcés, se quedó solo en el área, pero su remate se fue desviado.

Los uruguayos Cristian Morlan y Matías Duffard pusieron el equilibrio en el medio sector. Su trabajo fue complementado por Jacob Murillo, quien penetró con facilidad por el costado izquierdo. Al exofensivo de Olmedo le faltó, en esta ocasión, tranquilidad para definir.

Adelante, Garcés y la ‘Tuca’ Ordóñez pusieron en aprietos a la defensa local.

“El equipo tuvo solidez y buen juego por momentos. En el primer tiempo tuvimos más control del balón y generamos varias oportunidades de anotar”, declaró el técnico del Delfín, Guillermo Sanguinetti, luego del encuentro.

Para el estratega uruguayo no es una sorpresa lo que viene haciendo su equipo. “No es casualidad ni sorpresa. Contamos con un grupo de jugadores que está comprometido y sabe cuál es el camino a seguir”, añadió.

Los criollos, en cambio, no muestran mejoría. Es un equipo sin brújula y plagado de errores. Sus futbolistas no podían dar tres pases seguidos. Esto molestó a su fiel hinchada.

Los militares fueron presa de la desesperación y terminaron discutiendo entre ellos. Cristian Cordero le reclamó airadamente a Pedro Larrea por rematar totalmente desviado, cuando él estaba solo a la izquierda.

“Nos faltó contundencia y fallamos en el último pase”, reconoció el DT Eduardo Favaro.