Darwinson Plaza, un ‘encantador’ de perros criollos

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Darwinson Plaza, un ‘encantador’ de perros criollos

Tenía 24 años y pensó que con montar una pequeña fábrica de calzados había logrado estabilizar su vida. Pero aquel sueño de Darwinson Plaza Pisco se esfumó con la crisis bancaria que afectó al país en el 2000.

Darwinson Plaza, un ‘encantador’ de perros criollos

Tenía 24 años y pensó que con montar una pequeña fábrica de calzados había logrado estabilizar su vida. Pero aquel sueño de Darwinson Plaza Pisco se esfumó con la crisis bancaria que afectó al país en el 2000.

Fabricaba sandalias que nadie compraba y las necesidades en casa crecían con el paso de los días. En estos días recuerda que llegó a tocar fondo. Fue en esas instancias que desistió de su sueño de convertirse en empresario y dedicarse a una actividad que al inicio no le agradaba: sacar a pasear perros.

“Pero era la única manera de llevar dinero a casa”, dice este manabita, quien toda su vida residió en Guayaquil.

El nombre de Darwirson Plaza está vinculado con el de la Escuela de Adiestramiento Canino (Esadcan), que funciona en un gran espacio poblado de árboles frutales en una de las calles de Chongón

Es su creador. “Si en los Estados Unidos es famoso César Millán, acá en Guayaquil tenemos a uno que hace un trabajo similar”, dice Mónica Garzón, administradora de la Asociación Canina del Guayas.

Se refería precisamente a Plaza. Igual que al famoso mexicano que ha ganado fama con un programa de televisión, este ecuatoriano acude en auxilio de familias guayaquileñas que no saben cómo tratar a perros con conducta de agresión o de actitud rebelde.

“La realidad de este tipo de tratamiento no es como se ve en la televisión. En la vida real el proceso no toma quince minutos, sino desde tres hasta cuatro meses”.

Un proceso en el que, como el entrenador de la televisión, también debe educar a los dueños. Para ello, luego de tratar con las mascotas, debe extender sus terapias con los grupos familiares.

“Hay que enseñarles a saber tratar a sus mascotas. Es normal que se los mal eduque. Los tratan como humanos y les cuesta ser severos cuando se presenta el momento”.

Sus clientes son de las ciudadelas ubicadas especialmente en la vía a la costa, Ceibos, Urdesa y el centro de la ciudad. No asiste a las urbanizaciones de la vía Samborondón porque le queda muy distante.

En la Esadcan hay cada día hasta 30 perros, de diferentes razas. Muchos de estos de tipos muy distintos y más de uno con un pedigrí de por medio.

Los conoce a todos por sus nombres y por sus caracteres. “Hay que identificarlos porque requieren un tratamiento especial cada uno”.

Luego de sus dos primeros años dedicados a sacar a pasear a los perros, decidió especializarse. Actualmente, entre sus varios títulos (cursos y talleres), tiene el de etólogo, algo así como un psicólogo de perros.

Plaza ya no arma un calzado, ahora con grito es capaz de hacerse respetar entre un montón de perros. Desde hace 16 años, ese es su nuevo oficio. RGS