Los danzantes de Pillaro deben bailar 12 anos para que el diablo no los lleve

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Los danzantes de Pillaro deben bailar 12 anos para que el diablo no los lleve

Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

El diablo baila entre ellos. Es el que tiene la vestimenta más luminosa, los colmillos más resplandecientes y una cadena de oro. Todos los ven pero no sale en las fotografías, asegura Luis Pinta, uno de los más de 3 mil danzantes que se disfrazan por la tradicional ‘Diablada Pillareña’, que se cree nació hace unos 500 años como expresión de rebeldía ante la conquista española.

Luis bailó junto a unas 200 personas de la parroquia Presidente Urbina. Solo la máscara le pesaba 20 libras, estaba decorada de tres serpientes y en el centro la imagen macabra de Lucifer y el escudo de Técnico Universitario.

“Esto es parte de la reflexión de lo que fuimos el año anterior y también una penitencia de bailar por 12 años, porque si no el diablo se apodera de nuestras almas. Así decían nuestros ancestros”, mencionó el hombre.

En Píllaro son 12 barrios que llevan la batuta de la tradición, pero a ellos se suman personas de diferentes lugares.

Jaime Lema de 47 años, lleva seis en la danza. “Ya me faltan otros seis años para cumplir con la penitencia. Los diablos debemos salir por 12 años y las guarichas por siete, si no bailan el supay se los lleva derechito a la paila como se merecen y los que bailamos correctamente vamos al cielo”, dice mientras calienta para el baile en medio de la cancha en el barrio Robalino Pamba, al ingreso de Píllaro.

Aquí se unieron al menos 500 disfrazados. “Donde hay buena música, ahí nos concentramos para ir al desfile. Cuando bailamos nuestra mente vuela y sacamos todo lo malo que tenemos dentro. El traje y las máscaras reflejan la maldad del diablo”, expresó Lema, por cuya máscara de 30 libras pagó 400 dólares.

La danza empieza por cada barrio desde el 1 hasta el 6 de enero. Recorren durante cuatro horas desde los lugares de concentración hasta alrededor del parque en el centro de la ciudad. Mientras bailan expulsan un quejido. Noé Ramos, quien lleva 15 años en la danza, asegura que eso es para quitar las malas energías acumuladas durante todo el año y empezar el nuevo con energías. (F) YIE