La cumbre Xi-Trump, el duelo de dos zares

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La cumbre Xi-Trump, el duelo de dos zares

Trump dejó caer la amenaza de una intervención militar unilateral en una entrevista publicada el domingo por el Financial Times, apuntando que está preparado para “solucionar” solo el problema norcoreano si China duda demasiado tiempo.

Encuentro. Xi y su esposa, Peng Liyuan (i), con Trump y la primera dama de EE. UU., Melania (d), ayer en Florida.

Los líderes de las dos grandes potencias económicas del mundo, el estadounidense Donald Trump y el chino Xi Jinping se reunieron por primera vez cara a cara ayer en Mar-a-Lago, el club que el magnate norteamericano posee en Florida. El encuentro marca el paso de la relación bilateral más importante del mundo en los próximos tiempos.

En el área de la seguridad, Corea del Norte, que el martes disparó un nuevo misil balístico al mar de Japón, será el asunto dominante. Ante la determinación norcoreana de desarrollar un misil balístico que pueda alcanzar territorio continental estadounidense, Washington ha situado el fin de ese programa a la cabeza de sus prioridades, y quiere persuadir a Pekín, el principal aliado de Pionyang, para que presione a su vecino con medidas como la imposición de castigos a los empresarios chinos que intenten comercio prohibido con Corea del Norte, o la exclusión de ese país del sistema financiero chino.

China responde que ya presiona como puede a Pionyang y pone como ejemplo su reciente embargo a las importaciones de carbón norcoreanas, una de las principales fuentes de ingresos del gobierno de Kim Jong-un. Trump dejó caer la amenaza de una intervención militar unilateral en una entrevista publicada el domingo por el Financial Times, apuntando que está preparado para “solucionar” solo el problema norcoreano si China duda demasiado tiempo.

En el área económica, el comercio será el protagonista absoluto. China mantiene un superávit de 319.000 millones de dólares, la mitad del déficit comercial de Estados Unidos. Trump, que acusa a las exportaciones chinas de perjudicar la economía de EE. UU., quiere que el país asiático compre más productos estadounidenses y cree más empleos en Estados Unidos.

Entre los pocos detalles que se han filtrado del programa de la visita, se sabe que los mandatarios cenarán juntos tras la llegada de Xi, ayer a media tarde, y que hoy mantendrán una serie de reuniones.

Tras recibir a Xi en el aeropuerto de West Palm Beach, Florida, el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, instó a una salida de Bachar al Asad del gobierno en Siria tras el supuesto ataque químico que dejó esta semana decenas de muertos. “Estamos considerando una respuesta apropiada”, advirtió.

Paralelamente, un funcionario informó que el Pentágono presentó a la Casa Blanca una serie de posibles acciones militares para responder al gaseo en Siria, pero que por ahora no se han tomado decisiones.