La cumbre del ano: Trump y Kim

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La cumbre del ano: Trump y Kim

Por cerca de tres meses, el mundo estuvo pendiente de que si se realizaba o no, la tan anunciada reunión entre el presidente de EE. UU. y el dictador de Corea del Norte. Se anunció que sería en Singapur, pero, a cada rato, el uno y el otro amenazaban en cancelarla. Fue interesante las conversaciones que, durante ese período de tiempo se efectuaron entre los jefes de Estado de las dos Coreas y además la intervención del presidente chino, principal proveedor de Corea del Norte, para convencer a Kim Jong-un, sobre la importancia de la entrevista.

Se realizó la cumbre. Por fin, se llegó a un acuerdo y los dos mandatarios viajaron a Singapur. La desnuclearización era el asunto de mayor interés la misma que constó en el acuerdo que firmaron. Sin embargo, las interpretaciones que se han dado son diferentes: para los norteamericanos era esa promesa irreversible, mientras que los norcoreanos la entienden como un proceso gradual, acompañado de incentivos.

La duda de su cumplimiento se basa en que Kim, difícilmente podía dejar a un lado el esfuerzo realizado por cuatro décadas. Además, los norcoreanos temían una ruptura del acuerdo como se hizo con Irán y lo que le sucedió a Gadafi, cuando entregó su arsenal. Todas estas cosas pesaban mucho en la mente de Kim.

Ha sido una reunión exitosa, dijo Trump. “Es el preludio de la paz”, sostuvo Kim.

En este caso, el trabajo de los diplomáticos de los dos países se vieron reforzados en las Olimpiadas de la Paz, cuando ambas delegaciones desfilaron juntas, cobijadas por una misma bandera, en el suelo de Pyeongchang.

En el acuerdo consta el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, luego está la reafirmación del convenio de Pannmunjon por el cual el régimen de Pionyang se compromete a trabajar por la desnuclearización completa; finalmente se comprometen a recuperar los restos mortales de prisioneros de guerra y desaparecidos, incluyendo la repatriación inmediata de quienes han sido identificados.

La resistencia a Trump. Recordemos que Trump triunfó en las elecciones contra lo que esperaba el establishment de los Estados Unidos, acostumbrados a poner presidentes. Además cometió el error de atacar a la prensa, la misma que se ha convertido en la peor enemiga de su gestión. Por eso se preguntan que si en 2004, Corea del Norte ya se comprometió a desmantelar su arsenal nuclear pero no cumplió, ¿por qué tendría que hacerlo ahora?. En nuestra opinión, esta vez el panorama es muy distinto, porque existe una mayor presión de la comunidad internacional. Además, con esto mejoró Trump, su imagen en el ámbito internacional, después que fue duramente criticado por haber abandonado la reunión del Grupo de los Siete (G7), en la cual se negó a firmar la declaración al final de la cumbre, efectuada en Canadá y ofendiendo al anfitrión, el primer ministro Trudeau.

Mejora la imagen de Kim Jong-un. Y qué decir de Kim Jong-un, quien ha pasado de la condición de ser casi un proscrito internacional por estar al mando de un régimen que ha sido calificado de dictatorial, a estar como el gobernante del desarme que ha resuelto enrumbar a su país en el camino de la paz y mejorar su delicada situación económica y empezar a dejar el aislamiento.

Las condiciones. Permitir que los inspectores de Estados Unidos y el Organismo Internacional de Energía Atómica visiten las instalaciones se considera como una buena concesión. También requerirá garantías de seguridad, en base de firmar el acuerdo de paz entre las dos Coreas que están en guerra desde 1950. Si se logra todo esto, sostiene Trump, que ha conseguido algo que ni Obama, ni otros lograron.

Pese a todo lo conseguido, la prensa norteamericana no le ha dado mayor importancia, por la resistencia, como dijimos antes, que tienen contra este presidente. Más bien se dedicaron a atacarlo por la necedad de mantener su posición de no permitir la reunificación de las familias de los inmigrantes ilegales, con su “ tolerancia cero”, actitud que le valió la crítica del Papa, de muchos gobernantes y de los propios norteamericanos, hasta que, al fin, tuvo que dar marcha atrás, con la insistencia de su esposa Melania y de su hija Ivanka. La reunificación ha sido bastante complicada pero se la está haciendo a medias...