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Florencio Compte Guerrero | El primer plano científico de Guayaquil

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La arquitectura de Guayaquil estaba conformada por edificios de “…madera cubiertos unos de paja y otros de teja”

En 1770, Francisco de Requena presentó un plano de Guayaquil, el primero que permite conocer la ciudad de la época y sus edificios con ubicaciones y distancias reales.

Francisco Policarpo Manuel de Requena y Herrera nació en Mazalquivir, Argelia, el 26 de enero de 1743 y falleció en Madrid, el 11 de febrero de 1824. Fue topógrafo e ingeniero militar, quien en febrero de 1764 recibió el título de Alférez de Ingenieros para la Audiencia de Panamá. En 1769 llegó a Guayaquil para trabajar en los proyectos de defensa del puerto, donde se dedicó a cartografiar la región y a levantar el plano de la ciudad, además de elaborar un proyecto para construir tres baterías de defensa y un terraplén a orillas del río.

A principios de 1774 escribió la Descripción Histórica y Geográfica de Guayaquil, basada en las investigaciones que había realizado la Misión Geodésica Francesa en 1735, y terminó de levantar el nuevo mapa geográfico del Gobierno y Provincia de Guayaquil, que hoy se encuentra en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid.

Junto con su plano de 1770 se encuentra la descripción que hizo del Guayaquil de ese entonces, donde, entre otros aspectos describía a las calles de la ciudad “tiradas a cordel y a regla” y “bastantes espaciosas, pero con el defecto de que en el invierno, como el terreno está sin pendiente, se estancan las aguas”. Respecto a los barrios, describía a la Ciudad Vieja como un “…manantial de las calenturas; nacen en él las enfermedades y las epidemias para infectar a los que habitan en la Ciudad Nueva y este es el fruto que sacan de la vecindad de tan pernicioso arrabal” y sugería “destruir y demoler este barrio”, también la Ciudad Nueva y el barrio del Astillero, donde “se construyen las embarcaciones”.

La arquitectura de Guayaquil estaba conformada por edificios de “…madera cubiertos unos de paja y otros de teja”. Calculaba Requena que la población de la ciudad era de “…unas 12.000 almas de ambos sexos” y que, “…si prosigue aumentándose esta ciudad por algunos años como hasta aquí será en poco tiempo una de las más populosas de América”.