Hacia una cultura de salud

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Hacia una cultura de salud

En temas relacionados con la salud y la enfermedad, y en muchos otros asuntos cotidianos, mejor es prevenir que curar. Conviene acotar que el viejo paradigma anotado se orientaba sobre todo a la enfermedad, bien sea para tratar de evitarla, con vacunaciones por ejemplo, o para intentar curarla una vez producida su aparición.

El nuevo patrón de comportamiento induce a promover la salud. Así, de ‘sin enfermedad’ se ha intentado avanzar en las últimas décadas del siglo pasado a ‘con bienestar, con salud’. Ese avance conceptual requiere, para consolidarse debidamente, de la adquisición de una amplia cultura de salud entre los ciudadanos y entre quienes dirigen sus destinos.

Lamentablemente, en ese ámbito el avance es casi inexistente. De allí que en la presente campaña electoral para elegir alcaldes y prefectos todavía predominan ampliamente, entre los temas relacionados con la protección de la salud de los habitantes, las ofertas de construcción de hospitales en comunidades que no han cubierto, por ejemplo, sus requerimientos de agua potable y alcantarillado.

Por supuesto, ese tipo de planteamientos ha generado la reacción de algunos salubristas que evidencian su malestar ante el atrevimiento de ciertos candidatos de hacer ofertas no sustentadas ni en estudios ni en presupuesto, y no presentar en cambio, acciones destinadas a promover una vida sana, aunque solo fuese construyendo senderos seguros donde se pueda caminar. Valga recordar, respecto a ciudades como Guayaquil y otras del Litoral, que aunque las enfermedades propias de la región, tales como las transmitidas por vectores por ejemplo los mosquitos-, continúan siendo la principal causa de enfermedad, es importante comenzar a tener en cuenta la “epidemia de las enfermedades no transmisibles”.

Conviene saber que a comienzos del presente siglo, en el mundo, de entre 57 millones de defunciones, 36 millones de ellas se debieron a enfermedades no transmisibles, vinculadas a la obesidad, el cáncer, la hipertensión, la diabetes y enfermedades pulmonares crónicas.

Por otra parte, los accidentes de tránsito son otro rubro importante de las cifras de mortalidad, que no dejan de crecer, al igual que otras muertes violentas de origen delincuencial.

Mucho podría resolverse al respecto promoviendo una cultura de salud.