Proyecto. Esta semana, el bloque de SUMA presentó su propuesta de reformas constitucionales. Hasta el momento es el único entregado oficialmente.

Cuatro formas de matar al Cpccs

De la Presidencia. Elizabeth Cabezas no se dio tiempo para consensuar su proyecto de enmiendas constitucionales con su propia bancada.

Todo empezó con la campaña por el voto nulo en las elecciones para el Consejo de Participación Ciudadana. La idea de que ese organismo es un instrumento para la concentración del poder caló hondo en la opinión pública y fue recogida por legisladores de distintas tendencias. Hoy, el CPCCS está en la mira de la Asamblea Nacional. Si no para desaparecerlo, al menos para restarle su facultad de nombrar a las autoridades de control y eliminarlo de la lista de poderes del Estado. El consenso es amplio y se expresa, hasta el momento, en cuatro proyectos para cambiar la Constitución provenientes del oficialismo, SUMA, CREO y la Bancada de Integración Nacional (BIN). Los únicos bloques legislativos que permanecen al margen de estos esfuerzos son el correísmo y el Partido Social Cristiano.

De entrada, un debate jurídico: ¿esto se hace con enmienda o con reforma parcial de la Constitución? El BIN y Elizabeth Cabezas, autora de la propuesta oficialista, piensan que lo primero. Por lo segundo se inclinan SUMA, CREO y algunos integrantes de la bancada oficialista, entre ellos Daniel Mendoza, con quienes no consensuó la presidenta.

Será la Corte Constitucional la que decida cuál de las dos alternativas es la correcta. Si los magistrados consideran que privar al CPCCS de sus facultades nominadoras implica un cambio en la estructura del Estado, tendrá que ser reforma parcial; si no, basta con una enmienda. Claro que se ganará tiempo si la Asamblea se pone de acuerdo en este punto antes de consultar a la Corte. La diferencia entre ambos procedimientos es de fondo porque solo en el primer caso, el de reforma parcial, el texto que apruebe la Asamblea deberá ser refrendado en consulta popular en un plazo de 45 días. Y precisamente eso, la consulta popular, es lo que el BIN y la presidenta Elizabeth Cabezas quieren evitar, pero SUMA y CREO consideran indispensable.

Aunque solo la propuesta de CREO ensaya la alternativa de la desaparición total del CPCCS, las cuatro plantean al menos la eliminación de sus facultades nominadoras, lo cual equivaldría a un misilazo de grandes poderes destructivos en el corazón del organismo. Las diferencias estriban en qué hacer con los escombros, es decir: ¿quién, si no es el CPCCS, designará procurador, contralor, fiscal, Consejo Nacional Electoral, Consejo de la Judicatura, defensor del pueblo, superintendentes?

Elizabeth Cabezas aboga por la restitución de la facultad nominadora de la Asamblea Nacional, a partir de ternas enviadas por el Ejecutivo.

SUMA concuerda y especifica: se hará con el voto de las dos terceras partes de los integrantes del Pleno. En el caso de los nueve miembros de la Corte Constitucional se recibirán cuatro ternas del Ejecutivo y cinco de la Función Judicial.

El BIN tiene la propuesta más polémica: mantener los concursos de merecimiento y constituir una comisión especializada para organizarlos. Dicha comisión se conformará por un representante de cada Función del Estado, cinco de la academia (de las facultades con especialización en derecho constitucional) y dos de la sociedad civil.

CREO concuerda con restituir la facultad nominadora de la Asamblea y propone aprobar una transitoria en la que se concede al Legislativo un plazo de 180 días para fijar los procedimientos en la ley.

Hasta ahí las reformas al CPCCS. Pero CREO va más lejos. De los cuatro proyectos existentes, el suyo es el único que propone cambios en otros capítulos de la Constitución. Algunos de fondo: la eliminación de la obligatoriedad del voto; la disminución del número de asambleístas de 137 a 110 (uno por cada 250 mil habitantes en lugar de uno por cada 200 mil); la autonomía técnica y administrativa del Banco Central; la contratación por horas y el reconocimiento de soluciones arbitrales en los tratados comerciales internacionales.

La inminente caída del CPCCS y el conjunto de nuevas reformas pueden marcar el fin de una época. El desmoronamiento del aparato constitucional de Montecristi tardó, pero todo parece indicar que está llegando.

La dura busca del consenso

El proceso de reformas será largo. Hasta el momento, solo la bancada de SUMA ha entregado oficialmente su propuesta a la presidencia de la Asamblea para su inclusión en el orden del día. Elizabeth Cabezas y el BIN han puesto las suyas a consideración de las bancadas. El texto de reformas de CREO todavía está siendo afinado por el bloque.