La corrupcion petrolera

Muchos de los involucrados en los grandes temas de corrupción aparecen en múltiples casos de diversa índole: petróleo, hidroeléctricas, carreteras, aeropuertos, compras militares y un largo etcétera, lo cual determina que los casos de corrupción hasta ahora descubiertos no eran hechos aislados en cuanto a sus autores, sino que correspondían a una bien definida y desaforada voluntad de enriquecimiento ilícito, que para ello asumió el manejo de todas las funciones del Estado y se ocupó de ubicar a sus cómplices en las principales funciones de control.

Por ello, con el objeto de visualizar ante la conciencia nacional la magnitud del atraco al que se ha estado sometiendo a la República, bien conviene segmentar los latrocinios en las distintas áreas de la actividad pública. Hacerlo permitirá, además, clarificar responsabilidades y evidenciar con mayor facilidad a sus autores y a los funcionarios vinculados.

Así, cabe destacarlo con indignación, bien se ha señalado por parte de uno de los ahora implicados en la corrupción petrolera, que la auspiciada por Odebrecht en la construcción de diversas obras de infraestructura -con la complicidad de varios expresidentes latinoamericanos-, era juego de niños comparada con la que ha venido ocurriendo en el negocio del petróleo, donde obviamente también se ha dado la participación de prominentes figuras de la administración pública.

(Lo más lamentable es que las denuncias sobre Odebrecht se asumieron ante la magnitud del escándalo continental que se suscitó y las que se realizaron sobre petróleo se desecharon como calumniosas.)

Aunque Cléver Jiménez y Fernando Villavicencio realizaron sus primeras denuncias al respecto hace ya más de cinco años, recién hace muy poco ha sido posible conocer su validez. Los sobreprecios en la repotenciación de la refinería de Esmeraldas se evidenciaron con el hallazgo de dólares en la vivienda de algún funcionario y en las fallas en su funcionamiento. Ahora Villavicencio, poniendo en riesgo su libertad, reitera su denuncia sobre la comercialización del crudo, señalando que los perjuicios al Estado son mayúsculos.

Más allá del repudio a sus autores, cabe exigir que las denuncias se acojan, se investiguen con seriedad y se produzcan las sanciones del caso. No más impunidad.