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Coronavirus: Ejércitos descolocados y su inversión en duda

La crisis transforma la actividad de los militares en el mundo para reforzar tareas civiles. Los Estados tendrán que mermar recursos para Defensa

Coronavirus Paracaidistas militares franceses
Francia. Paracaidistas militares franceses vigilan el hospital de Perpiñán el miércoles pasado.GUILLAUME HORCAJUELO / EL PAÍS

Los estragos del coronavirus se manifiestan de un modo concreto en el sector de la Defensa. No solo por el papel esencial de algunos ejércitos en la crisis, que han aparcado sus operaciones tradicionales -una gran parte de las maniobras militares han sido suspendidas- para apoyar las labores de emergencia nacionales (construcción de hospitales de campaña, tareas de desinfección, control de fronteras, traslado de cadáveres…), sino también por la paralización de la actividad industrial y las consecuentes pérdidas económicas. Con unas finanzas asfixiadas por el combate contra el virus, muchos Estados deberán ajustar sus objetivos militares en los próximos años.

Decenas de ejércitos se han visto forzados a cancelar ensayos militares programados desde hace meses, una situación sin parangón. Además de suspender maniobras conjuntas con aliados en Asia, como Corea del Sur y Filipinas, Washington frenó a última hora -cuando 6.000 de sus soldados ya se habían desplazado- el que iba a ser el mayor despliegue de tropas estadounidenses en Europa en más de 25 años. Moscú reaccionó abortando las maniobras que iba a realizar cerca de sus fronteras occidentales. La OTAN, por su parte, detuvo sus operaciones en el Ártico ocho días antes de lo previsto.

Si comprometes todos los recursos militares al inicio de la crisis, no estarán disponibles cuando todo empeore.

Jack Watling
investigador del think tank RUSI

El parón, sin embargo, no ha sido total. Corea del Norte -que sigue sin reconocer ningún contagio en el país- respondió a la suspensión de los ensayos de sus dos principales enemigos con unas pruebas de artillería en las que convirtió un islote en un “mar de llamas”, según Pyongyang. Además, marzo fue el mes con más ensayos balísticos desde que Kim Jong-un tomó el mando en 2011. Tampoco el Pentágono ha cancelado todas sus operaciones programadas; mantuvo sus ejercicios en Emiratos Árabes Unidos a finales del mes pasado. China, mientras tanto, completó con Camboya sus mayores maniobras conjuntas y a comienzos de abril, Rusia ensayaba con aviones de combate y bombarderos cómo contrarrestar un ataque en Crimea.

Aun así, el grueso de la actividad militar se concentra hoy en paliar los efectos de la pandemia. La participación de las tropas en la gestión de esta crisis ofrece varias ventajas, aunque su papel varía en función de las leyes de cada país. Por un lado, el ejército cuenta con una gran cantidad de mano de obra que está entrenada en tareas específicas que realiza con eficacia. “Por otra parte, el ejército tiene una amplia experiencia en planificación y manejo de crisis, puede evaluar muy rápido qué recursos se necesitan o cuáles están disponibles”, añaden desde el think tank británico especializado en defensa y seguridad Royal United Services Institute, algo que serviría para suplir las carencias organizativas de los funcionarios locales y levantar, por ejemplo, hospitales de emergencia en tiempo récord. Las Fuerzas Armadas poseen, además, una importante flota de vehículos y, a menudo, reservas de material médico. Otros expertos creen que no debería ser tarea de los militares combatir emergencias como la actual. Y que recurrir a ellos es una muestra de mala planificación.