SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Conviccion detras de las campanas

Agita banderas desde niño. Hoy Guillermo Ochoa es un ‘crack’ en caravanas y recorridos de candidatos. Lo acompañamos una mañana para conocer su dura jornada.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Cuando Guillermo Ochoa cumplió los 13 años ya agitaba banderas y acompañaba a los candidatos. Así empezó todo. Cuatro campañas políticas después, es todo un ‘crack’ en logística, recorridos y caravanas.

Martes, 10 de la mañana. En un restaurante frente a la sede de un partido político en Tabacundo (Pedro Moncayo), Guillermo, con 26 años y nacido en Quito, se alista para resistir la dura jornada que viene: un pan, jugo de mora y una taza de café son suficientes.

A una semana del inicio de la campaña electoral en Ecuador para los comicios seccionales del 24 de marzo, lo acompañamos una mañana en su agotador recorrido: flamear banderas, pegar adhesivos, tomar fotografías, seguir instrucciones... Cinco horas bajo el sol y expuesto al viento.

Tras tomar el desayuno, Guillermo cruza una angosta calle de bloque e ingresa por un callejón donde otros compañeros lo esperan. Se pone la camiseta del partido que apoya y prepara los implementos. Sujeta el mango del martillo y clava la bandera al asta de madera.

Está listo. Con la voz de la candidata, el joven (graduado en Relaciones Públicas) arranca hacia la vía Panamericana Norte. Por largos minutos flamea la bandera sin parar. Los carros que pasan, al menos a 60 kilómetros por hora, pitan en señal de apoyo. Él se emociona y continúa.

Al cabo de una hora, recibe una nueva instrucción. Debe regresar a la sede porque la candidata irá hacia Malchinguí, a unos 40 minutos de Tabacundo, y lo necesita. Se embarca en un carro y, con todos los implementos, avanza hacia su nuevo destino: una parroquia de unos 4.000 habitantes.

Mientras tanto, cuenta que fue su tío Juan Carlos quien lo impulsó a meterse en las campañas políticas. Que entre los ciudadanos ya no se ve a tantos agitadores de banderas (habla de Quito), porque “las campañas se han digitalizado”. Que su experiencia en esta rama le ha permitido conocer el país...

Al llegar a Malchinguí sigue agitando la bandera. Pero esta vez también debe ir pegando adhesivos en las ventanas de las casas donde la gente accede a respaldar al partido. Y carga una cámara de fotos con la que debe ir inmortalizando cada paso de la jornada...

Trabaja en una agencia, pero las campañas le llaman. Tanto, que en alguna ocasión aplazó su semestre de estudios porque las elecciones se le cruzaban. No habla sobre si le pagan o no. Eso sí, asegura que están muy pendientes de su movilización y alimento. Afirma que está allí por amor a la camiseta.

Algo parecido ocurre con Juan Carlos Morales, de 37 años, dirigente del barrio La Mena 2, en Quito, y empleado privado. Lo encontramos en la sede política de otro partido. Alistaba el estandarte que iba a flamear cerca de la Tribuna del Sur, en La Magdalena. Él asegura que no le pagan, que lo hace por convicción y gratitud, por las que incluso ha llegado a pasar 12 horas en la calle apoyando a su candidato, ya que este “ha hecho muchas obras”. Pero sí le dan alimento y movilización, igual que a Ochoa.

Desde las siete de la mañana, tras desayunar y preparar el material de campaña, empieza su jornada. Bajo el sol o la lluvia. Con o sin protección. Aun así, siente pasión porque, dice, tiene contacto con la gente. Con Juan Carlos, otros 40 ciudadanos se dividen en el sur de la capital para apoyar.

Uno de ellos es Danny Hurtado, de 41 años. Luciendo la camiseta del partido que sigue, con entusiasmo emplea todas sus fuerzas para levantar una bandera, que no debe pesar más de 450 gramos, pero lo hace con fervor porque su candidato ha impulsado obras que para él han significado mucho. Por ejemplo, él es deportista y cerca de donde vive ha construido canchas sintéticas.

En la ciudad ya no hay muchos que se dedican a esta labor de apoyar a sus candidatos con banderas. Están en sitios estratégicos, como en La Villaflora o cerca del parque El Ejido. En las Naciones Unidas, por ahora, han desaparecido. Los demás se desplazan. Será que, como dice Guillermo Ochoa “¿la gente ya no consume el entorno?”. Pues al parecer, las campañas electorales se han volcado a las redes.

Las reglas del financiamiento

Entre las reglas para realizar proselitismo, según el Código de la Democracia, consta la que dicta el artículo 202 del Financiamiento y Control del Gasto Electoral. Establece que el financiamiento comprenderá exclusivamente la campaña propagandística en prensa escrita, radio, televisión y vallas publicitarias con fondos públicos.

En tanto, el artículo 215 señala que las organizaciones políticas y calificadas por el Consejo Nacional Electoral y los sujetos políticos están autorizados para recibir aportaciones económicas lícitas, en numerario (dinero en efectivo) o en especie (artículos publicitarios), a cualquier título, las cuales serán valoradas económicamente para los procesos electorales. Eso sí, en el artículo 204 se detalla que los postulantes y las organizaciones políticas no podrán entregar donaciones, dádivas ni regalos a la ciudadanía.

tracking