Actualidad
Del contralor general del Estado
Hay ciertos escribidores que buscan, con habitual ligereza y a pretexto de cualquier tema, desfigurar la acción de la Contraloría General del Estado. Es lamentable que, en medio de divagaciones faltas de veracidad y fuera de cualquier contexto, se deslicen menciones difamatorias, cargadas de predisposición y carentes de información previa o contrastación de opinión, sobre aquello que, inescrupulosamente, hacen rodar a través de ciertas columnas que, al parecer, sirven para cualquier cosa menos para orientar adecuadamente a los lectores.
Es el caso del señor Roberto López Moreno, contumaz infamador de la Contraloría, que ahora, en su poco iluminado artículo “El foco ladrón”, exhibe no solamente su consabida ignorancia sobre los temas a los que alude, sino, y esto es lo más grave, su afán de lesionar y desprestigiar a la labor de control y a su titular. Es imposible que alguien empeñado en desconocer para dañar, pueda ser objetivo a la hora de informarse para informar y opinar éticamente.
De ahí las flagrantes incorrecciones de un texto donde se afirma que “el contralor...permitió...gastar”, cuando es sabido que la Contraloría no autoriza ni permite gasto alguno, por el contrario, los audita, es decir, juzga su corrección como juez de cuentas. O aquella ligereza de que la Contraloría, cuando informa de sus acciones, procede “gastándose la plata de esos niños en cuñas radiales para convencernos de sus mentiras”, apreciación maledicente que, distorsionando el valor de las acciones de control y su información pública, pretende descalificarlas como gasto dispendioso de recursos. Solamente alguien que desconoce el rol de la rendición de cuentas institucional y que no tiene ningún aprecio por los ciudadanos y su derecho a ser informados y juzgar la acción pública, puede hacer alarde de semejante arrogancia antidemocrática. No se diga las imprecisiones acerca del periodo y condiciones de designación de la autoridad de control en las que incurre con indisposición manifiesta.
Quizá el artículo si pudo denominarse: Mentir, con mayúscula, si esto significa falsificar, adulterar o falsear, como lo hace el articulista con los informes de Contraloría a los que alude; o desnaturalizar como lo hace respecto de las acciones de este organismo y su información a la ciudadanía; o engañar, timar o embaucar como lo hace el mismo escribidor con sus lectores.
Dr. Carlos Pólit Faggioni
Contralor General
del Estado