La Cámara de la Industria de la Construcción indicó que las más de 4.000 empresas dedicadas a las obras daban trabajo a medio millón de personas.

La construccion, de sector pujante a elefante blanco

Lo peor que le puede ocurrir a una construcción es terminar convirtiéndose en un elefante blanco. Todo lo invertido se pierde por el desuso.

Lo peor que le puede ocurrir a una construcción es terminar convirtiéndose en un elefante blanco. Todo lo invertido se pierde por el desuso. La industria ecuatoriana, por sus cifras de crecimiento, comenzó a palidecer y busca el remedio contra el desvanecimiento.

Desde 2007, la construcción en Ecuador creció a un ritmo promedio de 6,8 %, superando en varios años al PIB nacional total. Pero el año pasado, cerró 2015 con una ligera contracción del 0,6 %, mientras que la economía se anotaba un +0,3 %. Un resbalón que ha dejado en el camino buena parte de los empleos que genera una actividad con mano de obra tan intensiva. La multinacional Deloitte calculó que en 2015 se desvinculó al 26,9 % de los trabajadores del sector.

La Cámara de la Industria de la Construcción indicó que las más de 4.000 empresas dedicadas a las obras daban trabajo a medio millón de personas, según recoge el Estudio Industrial sobre Construcción, elaborado por la escuela de negocios Espae.

El informe hace balance sobre el desempeño de la industria en los últimos años, sobre los obstáculos que ha encontrado y sobre las oportunidades que se abren en un panorama de dificultad económica como el que ha dejado la caída de precios petroleros.

“La disminución en las ventas de nuevas edificaciones, así como un menor nivel de contratación de obras y la falta de pago de obras construidas y en ejecución son una señal de la contracción por la que se encuentra atravesando la actividad de la construcción, cuya magnitud y efectos sobre aspectos sensibles como la generación de fuentes de empleo se encuentran aún en desarrollo”, resume el documento.

Pese al desgaste de la inversión pública, que ha sido uno de los motores de esta industria en los últimos años y pese a las estrecheces del bolsillo, la construcción sigue teniendo una ventana de respiro en la demanda de viviendas que aún no ha sido cubierta en el país.