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Confesiones postergadas
El presidente Moreno, que cambió las “sabatinas” de su antecesor para volverse “lunático” (me refiero al día lunes, primero y no último día de la semana, para variar) en su última intervención semanal le ha pedido a todos los que estén implicados en el audio que reveló el fiscal general, que “den un paso al costado”. Deseándoles, por supuesto, “que les vaya bonito”. Lo que implica que se pone de acuerdo con el partido de su rival en las elecciones presidenciales, el Guillo Lasso, para que Pepe Serrano regrese al estado llano legislativo, explicando antes el porqué de esas confianzas de “compadrito” y “pana del alma” con el perseguido Carlos Pólit y las razones que tiene para querer sacarse de encima a Baca Mancheno.
La pasada semana el morlaco pudo haber sido enviado de regreso a sus cuarteles de invierno luego de la moción de un legislador de CREO, pero se quedó donde estaba gracias a los votos de las bancadas del PSC y Suma.
Al respecto se han dado algunos o muchos comentarios tratando de interpretar cuáles fueron las razones para que la gente de ‘el Chino’ y del alcalde Rodas (ahora con la basura al tope en la capital) no aprobaran la susodicha moción. Unos dicen que por haberse llegado a ciertos acuerdos con el morenismo. Otros, que querían que don Pepe hable en su descargo desde el alto sitial donde lo pusieron los de la ahora dividida “aplanadora”. Y la razón más lógica, aparentemente, es que pensaron que “era peor el remedio que la enfermedad”, ya que al salir Serrano de la presidencia legislativa ocuparía ese alto sitial doña Viviana Bonilla, correísta a tiempo completo.
Lo cierto es que se esperaba que ayer martes se escucharan las piezas oratorias que Serrano y Baca harían en su descargo, frente al diálogo no platónico del audio. Sin embargo, con esa lenidad propia de los antes llamados “padres de la patria”, recién se van a poner de acuerdo, no se sabe los plazos, para que se produzca la tan esperada confesión laica de los “dos ambos”.
Así las cosas, en el mismo mensaje lunático de Lenín se hizo suponer al respetable que la “purga” anticorreísta que se esperaba luego de los resultados de la consulta popular, la cumpliría a su regreso de Chile.