Los comunicadores y la politica

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Los comunicadores y la politica

En razón de una grata coincidencia vinculada a mis actividades laborales, recientemente pude asistir a la presentación en Guayaquil del libro de sus memorias, escrito por el querido y antiguo amigo Alfonso Espinosa de los Monteros. Me resultó altamente satisfactorio evidenciar una nueva vez el alto y merecido aprecio que la comunidad guayaquileña dispensa al periodista. Sobre el libro opinaré una vez que lo lea. Ahora quiero destacar el respeto que se le otorga a su autor.

Luego, hace dos días, tuve el honor de participar en la ceremonia de graduación de un selecto grupo de comunicadores sociales que, en pleno ejercicio de múltiples tareas de servicio a la comunidad y gracias a la oportuna respuesta de la Universidad Casa Grande, culminaban estudios de profesionalización en las diversas ramas de dicha actividad.

Me tocó tomarles la promesa de trabajar con ética y sin prejuicios. Así lo han venido haciendo y así continuarán trabajando. Me da gusto poder afirmarlo y creo que es oportuno resaltarlo cuando, con las excepciones que confirman la regla, muchos de los denominados talentos de pantalla, al pasar a la condición de candidatos a diversas postulaciones, pareciera que no llenan los requisitos mínimos para el ejercicio de cargos de responsabilidad política, salvo la condición de reconocida popularidad, que si bien les sirve electoralmente no garantiza, necesariamente, su desempeño.

Ni de lejos pretendo negar su derecho ciudadano a ser elegidos pero, algunas malas experiencias previas deberían hacer reflexionar a quienes les proponen integrar listas y a ellos mismos, antes de aceptarlo.

La República, en su actual complicada situación, requiere un cuerpo legislativo que le asegure la recuperación de la institucionalidad perdida y para ello no basta la popularidad. Hace falta sentido común que, bien se sabe, no es el más común de los sentidos y, por supuesto, adecuada preparación en algún campo del conocimiento y no solo buena dicción y mejor presencia. Si hay famosos preparados, bueno sería recurrir a ellos para brindarles otras oportunidades de servir.

P.S. Solidaridad con Jiménez y Villavicencio.

huertaf@granasa.com.ec