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La complicidad delincuencial
Mucho se ha hablado sobre el andamiaje de corrupción e impunidad montado en la década del correato, sobre la metida de mano a la justicia, burdamente evidenciada en el caso de diario El Universo, en la persecución a Fernando Villavicencio, entre otros. Ejemplos de cómo actuaron aquellas “fichas”, que desnaturalizando sus cargos, convirtieron a ciertos organismos y funciones del Estado, en verdaderas máquinas de represión y extorsión, como en los casos del IESS, SRI y el MRL, a través de la Inspectoría del Trabajo.
Jueces y fiscales nombrados por tiempos que superan los periodos presidenciales, como si su función primordial fuera ser custodios de los secretos de la revolución, y/o verdugos de los opositores.
Legislatura mayoritariamente al servicio del dictadorzuelo, convertida en la “arquitecta” del andamiaje legal, vía la creación de leyes prodelincuenciales que allanaron el camino a las mafias cubiertas de cierto halo de impunidad gracias a esa dictadura parlamentaria que nos convirtió en narcorepública, paraíso del lavado de activos y campo de descanso de fuerzas guerrilleras extranjeras, minimizando las penas de las pillerías y abusos cometidos y por cometer, por los “revolucionarios” en el ejercicio del poder
Transcurrida más de la mitad del período del gobierno de Lenín Moreno, tanto los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, nos quedan debiendo a los ciudadanos, que nos hundimos en el fango de la inseguridad gracias a la inacción de la Legislatura para reformar las leyes que protegen a delincuentes, así como por la inseguridad generada por el poder Judicial, que desprotege a la fuerza del orden, como la Policía, y a la ciudadanía.
Avergüenza y repugna a la razón que la justicia no sea impartida, sino al parecer, rematada al mejor postor, liberando a delincuentes reincidentes, capturados en flagrancia; abriendo el paso a que el pillo descarado demande a los policías que lo capturaron.
Por lo expresado, pareciera que la revolución ciudadana en lugar de sembrar la semilla de la justicia social, sembró la semilla de la complicidad delincuencial.