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Cifras poseleccion

Toda elección al final señala cifras de la votación que reflejan resultados que pueden ser esperados, paradójicos o insólitos. En términos macro, cuatro fuerzas fueron las preferidas por la ciudadanía. Con una aclaración del conjunto empadronado (13’261.994) rebajemos 17,38 % de ausentismo, 13,36 % de nulos y 10,26 % de blancos. Los votos válidos solo fueron 9’427.449 (59 %). Esta es la totalidad real para analizar. El PSC obtuvo 1’733.836 (18,39 %); CREO 1’229.721 (11,98 %); el correísmo (Lista 5) 985.901 (10,46 %) y AP (Lista 35) 572.499 (6,07 %). Estos fueron los más votados. Si hacemos proyecciones a futuras elecciones, estas, sumando los caudillismos locales, serán las que en 2021 propongan candidatos a la presidencia. En el Litoral el PSC tiene 26,85 %; el correato 12,33 %, CREO 12,89 % y AP 5,88 %. En la Sierra obtienen, la 6 (9,82%); la 5 (8,96 %); la 21 (10,87 %) y AP (5,74 %). En el Oriente, la 6 (8,52 %); la 5 (0 %); la 21 (5,25 %) y AP (6,17 %). ¿Cuáles serían ganadores y perdedores?

Ganador es el PSC y un líder indiscutible (Nebot) que se proyecta regional y nacionalmente. Antes fue la tercera fuerza, hoy es la primera en las preferencias. El correato dejó de ser la primera, ahora es la tercera, reducida a dos provincias: Pichincha y Manabí. En esta última perdió algunas alcaldías, que las ganó el PSC. CREO se mantiene como segunda fuerza muy por debajo del PSC; su máxima figura, un político anodino que no llega a las masas sería uno de los grandes perdedores, si se mira desde los cuatro grandes reductos electores (Guayas, Pichincha, Manabí y Azuay). En Pichincha y Quito, sedes del anticorreísmo, los correístas ganan prefectura y segundos en alcaldía. La razón es lo que llaman “la traición” de CREO a César Montúfar, pues sin esto habrían ganado la alcaldía (cifras de suma y resta así lo dicen). Además, una cosa es haber sumado antes (por descontento nacional contra el totalitarismo correísta) todos los votos contra aquel (2017) y otra, presentarse como realmente es. A la inversa pasó con Nebot. Siempre se muestra como es. En política no sirve el deseo de ser. También se requiere liderazgo, capacidad e idoneidad. Finalmente, los yihadistas del correato corrupto seguirán como fantasmas al asedio.