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Ceniza y lava provocada por el Sangay

El volcán tuvo actividad la noche del 11 de junio y la madrugada de este viernes. El polvo volcánico iba en dirección a Chimborazo, Cañar y Guayas.

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La actividad del coloso se mantuvo durante dos días. Probablemente llegaría la ceniza a tres provincias.Angelo Chamba / EXPRESO

La actividad volcánica del Sangay, en Morona Santiago, no cesa. La tarde y noche de este 11 de junio, se registró una columna de ceniza que alcanzó los 2.800 metros sobre el nivel del mar. También hubo deslizamiento de lava.

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La intensidad de la ceniza afecta a 14 cantones de la provincia del Guayas

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El Instituto Geofísico del Ecuador informó en sus cuentas oficiales que el polvo volcánico fue dirigido hacia el suroccidente, a las provincias de Chimborazo, Cañar y Guayas.

La entidad señaló que en Alausí hubo caída de ceniza a las 20:30. La mañana de este 12 de junio, habitantes de este cantón realizaron una minga para limpiar la capa de ceniza que se formó.

Un equipo de EXPRESO captó pequeñas explosiones del coloso desde la ciudad de Macas, a 40 kilómetros de distancia, en dirección al suroriente. Este fenómeno se pudo apreciar por más de una hora. Los habitantes de la zona se sorprendieron al ver este evento que no suele suceder con frecuencia. “Es maravilloso ver algo parecido. Lo interesante es que no se escucha nada”, dijo uno de ellos.

Ellos también comentaron que en el sector de la montaña por donde bajaba el magma se formó un cráter hace pocos días. Además, en las laderas donde se une el Río Volcán -afluente que desciende- y Upano, el agua se encuentra represada entre material volcánico.

Si el agua se desborda y sigue su cauce normal puede provocar un desastre natural. Hace pocas semanas, en la parte izquierda por donde recorre el Upano se desprendió más de 60 metros de tierra. Esto provocó que el único camino que une a las comunidades nativas del sector se destruya. Además, gran parte del afluente se encuentra contaminado y las familias de estos sectores están desalojando sus viviendas con el miedo de que el río se lo lleve todo.