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Diario Expreso Ecuador

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Nuestra percepción del mundo digital está dada por las opciones que se nos presentan: un clic es posible acá pero no más allá; ciertas noticias se nos ocultan y otras aparecen en bucle para nuestro mejor consumo. Acordemos entonces que nuestra libertad ‘online’ no es más que una percepción determinada por algoritmos, programadores y quienes están atrás.

Por ello se enfrentan quienes aceptan pasivamente ceder su libertad ‘online’ versus los que exigen ‘software’ libre, privacidad y la propiedad sobre su información. Temas que no lucen muy relevantes hoy en día, lo son.

De allí la importancia del caso de Ola Bini, bajo prisión preventiva desde hace un mes en Quito. Una jueza tuvo que ponderar esta semana su solicitud de libertad bajo fianza.

Le piden las claves de sus cuentas y servidores; él se acoge al derecho al silencio. Eso es falta de cooperación -arguye el fiscal. Refiere la pareja celosa discutiendo por ver el celular del otro: ¿qué escondes? La defensa insiste en que no tiene por qué presumirse culpabilidad. La jueza afirma que podrían estar afectadas poblaciones vulnerables por los quehaceres aún desconocidos del sueco -y mantiene la prisión preventiva.

El monopolio del uso de la fuerza, aquel criterio que define al Estado desde hace siglos, no alcanza para allanar el contenido de un servidor cifrado por uno de los mejores criptógrafos del mundo.

Dicen que la libertad es una función de la privacidad: la historia nos enseña que muchos derechos son coartados cuando perdemos libertad de pensamiento, comunicación o reunión... y no hay pensamiento, comunicación o reunión libre sin privacidad.

Lo que pase con WikiLeaks, Assange o Bini y su servidor no es lo más importante; ellos jugaron sus cartas como los provocadores que son. El servidor de un aliado de Assange alojado en Telconet durante el correísmo es un ‘bocato di cardinale’ para EE. UU. y una oportunidad de oro para las relaciones internacionales ecuatorianas. Nunca imaginó Correa este escenario.

Pero más importante que todo eso es el debate sobre la privacidad en el mundo digital. Ahí se juega la libertad del futuro.

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