Líder. Cristina Fernández, durante un discurso frente a los juzgados de Comodoro Py, el pasado 13 de abril.

Causas ‘dormidas’ contra los Kirchner se aceleran

La actualidad argentina pasa por un edificio enorme y cuasisoviético cerca del Río de la Plata. Es Comodoro Py, donde trabajan los jueces federales que investigan la presunta corrupción del entorno de la familia Kirchner y que, tras el cambio de Gobier

La actualidad argentina pasa por un edificio enorme y cuasisoviético cerca del Río de la Plata. Es Comodoro Py, donde trabajan los jueces federales que investigan la presunta corrupción del entorno de la familia Kirchner y que, tras el cambio de Gobierno, parecen tener mucha prisa.

Causas dormidas durante años, mientras los Kirchner estaban en el poder y presionaban con dureza a la justicia, se aceleran ahora que Mauricio Macri está en la Casa Rosada. Las noticias se suceden a velocidad de vértigo y ahora además con elementos propios de una novela de espionaje.

Apenas finalizados los 10 días de secreto de sumario decretados por el juez Sebastián Casanello, la prensa argentina difundió la declaración completa de Leonardo Fariña, un arrepentido en la causa que investiga al empresario kirchnerista Lázaro Báez por lavado.

Fariña lleva más de un año detenido y el 8 de abril declaró durante 12 horas a cambio de beneficios judiciales. En su testimonio, recogido en un expediente de 85 páginas, el detenido recalcó la relación de amistad que existía entre Báez y el fallecido Néstor Kirchner y cómo el empresario presuntamente le reveló que parte del dinero negro que movía en el exterior pertenecía al expresidente.

La exmandataria Cristina Fernández no estaba al tanto de esas operaciones y Báez mereció incluso un llamado de atención desde la Casa Rosada, según Fariña. Para sostener sus declaraciones, el arrepentido no ahorró detalles de conversaciones privadas con Báez, con quien trabajaba en las presuntas operaciones de lavado mediante el traslado de dinero. De ahí su apodo de ‘Valijero’.

“Báez me atiende solo y me dice que había venido de hablar con la jefa, que es Cristina, y que le había preguntado si él estaba sacando dinero al exterior porque desde la Embajada de Estados Unidos le habían comunicado eso. A lo cual él me dice que le responde que ‘De ninguna manera’, pero me dice que seamos más prudentes con los movimientos”, contó el investigado.

Báez era un cajero del Banco Provincia cuando conoció a Néstor Kirchner, entonces alcalde de Río Gallegos, a finales de los años 80. Desde que su amigo se hizo gobernador, y después presidente, el cajero inició una carrera ascendente que lo ha llevado a lograr hasta 800 millones de dólares en contratos públicos en 10 años.

Con ese dinero ha comprado 263.000 hectáreas de terreno hasta convertirse en un gran terrateniente. Y también adquirió casi todas las empresas de obra pública de la zona.

El problema con el matrimonio Kirchner, según Fariña, fue que Báez no compartió la totalidad de sus ganancias con su mentor y decidió guardar para sí parte del dinero. “Lázaro Báez guardaba parte del dinero de Néstor Kirchner proveniente de los negocios”, declaró Fariña al juez Casanello.

El testigo justificó así los presuntos movimientos al exterior, que “se hicieron posteriores y muy cercanos a la muerte de Néstor Kirchner”, en parte para ocultar a la presidenta la fortuna acumulada. “Porque ella junto con su hijo Máximo fueron golpeando a los empresarios más emblemáticos amigos del marido, reclamando lo que teóricamente era de él, y ahí es donde viene el cortocircuito entre Lázaro Báez y Cristina Kirchner”.

Fariña ahondó luego en los detalles de una supuesta pelea entre Báez y Cristina. “Lázaro decía textualmente: ‘Néstor era mi amigo desde siempre. Ella no. Esto lo hice con mi amigo y queda acá’”, contó al juez.

El testimonio de Fariña forma parte de la causa contra Báez y tuvo consecuencias judiciales inmediatas. Antes incluso de que el arrepentido terminara con su testimonio, el fiscal Marijuan pidió la imputación de Cristina, el exministro de Planificación Julio De Vido (encargado del reparto de la obra pública) y otros 13.

Las investigaciones judiciales en contra de Báez se iniciaron durante el kirchnerismo, pero a paso lento. Con la llegada de Macri a la presidencia han tomado una velocidad de vértigo. Báez está preso.