Categoria B a la U de Guayaquil

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Categoria B a la U de Guayaquil

El CES intervino la Universidad de Guayaquil el 23 de octubre de 2013. Las razones fueron varias y son suficientemente conocidas. Luego de dos años y diez meses, la Comisión de Intervención ha establecido que las causas que llevaron a esa acción y que condujeron a la universidad a la categoría D, han sido superadas. Por lo tanto, ella tiene hoy los requisitos necesarios para ascender a la categoría B. Esto significa que como resultado de la intervención y del trabajo de la comisión se ha logrado mejorar su acreditación. Estudiantes, profesores, profesionales, egresados, ciudadanos, etc. ven con buenos ojos esta recategorización, tan necesaria para la institución, pues hay un gran sector de la ciudadanía que considera que esta tiene una trayectoria que se ve recuperada con este resultado. Pero también hay otro sector de profesores y ciudadanos que considera que tal intervención fue política y que la recategorización lograda era algo esperado porque solo así se podía justificar tal medida. Aún hay otro importante sector de universitarios que siguen preguntando si cuando tal decisión se tomó había un diagnóstico de la situación académica e institucional de la universidad ecuatoriana en general y de Guayaquil en particular. No se sabe si existe ese documento. Tampoco se conoce si hay razones estructurales que permitan pensar que la universidad de investigación, que con tanto anhelo se busca, es viable en un entorno y en un contexto donde predomina la universidad de docencia, casi como un imperativo.

La ciudadanía se pregunta qué ha ganado la universidad con una clasificación alfabética que no llena el conjunto de las aspiraciones. Asimismo señala que es necesario que quienes directa o indirectamente tienen que ver con ella se preocupen porque esta recupere el prestigio y la tradición que en el pasado se le reconocían.

Bueno es que se comience por esta recategorización, pero también erróneo sería creer que con este ascenso de categoría los problemas estructurales y coyunturales de la Universidad de Guayaquil se han resuelto. Los universitarios de la ciudad tienen que permanecer vigilantes y aportar su contingente para que las graves dificultades que la llevaron a la crisis y a la intervención comiencen a pensarse y a resolverse adecuadamente. Eso espera la ciudad.