Caso de nino baleado. Que se haga justicia sin privilegios

Señor director: ojalá que en este caso se haga justicia. Que los jueces no se dejen llevar por intereses personales, prebendas, conveniencias o compromisos sociales que impidan se haga justicia y que no se dejen llevar por presiones o intimidaciones. Que así como se juzga con rigor, drasticidad y severidad a un borracho de barrio bajo que abalea a un vecino se lo haga esta vez; que no haya privilegios ni consideraciones especiales para nadie.

Pues que no se vaya a decir que “si oyeron que silbaban las balas por qué no se agacharon y protegieron al niño”. O “que no debieron construir cerca de un polígono de tiro, o que para qué viven en casas de caña sin protección”.

Para los que son creyentes, la Biblia dice que debemos apoyar la causa de los pobres y necesitados.

Tampoco debemos olvidar que todo lo bueno o malo que le hagamos a otros también nos lo harán a nosotros o a nuestros descendientes hasta la cuarta generación. Esa es la justicia divina en la que debemos confiar y no en la de los hombres, la cual, como dice Campoamor, se la aplica de acuerdo con el cristal con que se mire.

Miguel Ulloa Paredes