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Diario Expreso Ecuador

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En la carcel, pero ‘en casa’

Angustia. Elena Véliz, presidenta de la Organización de Mujeres de Pescadores Ecuatorianos, lloraba feliz al ver el reencuentro. Ella espera por su hijo hace un año y cuatro meses.

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Dejaron la pesca, incierta y variante, por algo aún más incierto aunque con mejores expectativas: la droga. Tarde se dieron cuenta del error. Hoy, tras las rejas, ellos lamentan su decisión y se atreven a pedir a sus amigos y colegas de pesca no dejarse atrapar por las redes del narcotráfico. Les pesa.

Ayer, 20 hombres del mar que sucumbieron a las tentaciones de llevar droga por una buena paga, cumplieron su tercera noche tras las rejas en Ecuador. Llegaron el jueves pasado desde Estados Unidos como parte de un plan de repatriación, para terminar de cumplir sus condenas en el país. Están tras las rejas, sí, pero en casa. Y eso les aliviana, de cierta manera, su angustia.

Ese jueves, nerviosa, entre sollozos y sin poder respirar bien, Ángela Suárez esperaba a su hijo, a quien no había visto desde hace cuatro años con nueve meses.

La mujer no podía sostener las lágrimas y sobaba sus manos mientras contaba los minutos para poder abrazar a su amado Ángel C.

Como ella, en el aeropuerto de Latacunga decenas de personas más aguardaban el retorno de los 20 privados de la libertad (PPL) que fueron repatriados desde diversas cárceles de Norteamérica.

“De los nervios y la emoción siento que se me va a ir el corazón. Es una emoción tan grande la que siento de poder abrazar nuevamente a mi hijo”, decía constantemente doña Ángela, mientras miraba al cielo para levantar una plegaria de agradecimiento.

Ella cuenta que se enteró que Ángel estaba en los Estados Unidos luego de un mes de no saber nada de él, pero recién tres meses después de ese primer contacto recibió la devastadora noticia de que su hijo estaba pagando una pena por narcotráfico en ese país.

Ángel C. trabajaba en un camal de Quinindé, provincia de Esmeraldas. De ahí sacaba el sustento para mantener a sus tres hijos, pero su familia no sabe en qué momento fue tentado por las redes del narcotráfico y cayó en desgracia.

También en la fila para ver a su hijo estaba Genoveva Valencia, quien recuerda que su hijo, Francisco O., trabajaba de pescador en Tonchigüe, Atacames, cuando de repente un día desapareció y no se supo nada más de él. Ella creía que algo malo le había pasado y que no lo volvería a ver con vida; sin embargo, luego de varios meses recibió su llamada que le aseguraba que estaba bien, pero detenido “en una cárcel gringa”.

“Cuando supe que estaba vivo sentí un alivio inmenso, aunque con la incertidumbre de no saber cuándo lo iba a poder ver. Ahora, luego de dos años y medio, puedo estar nuevamente con él y apoyarlo en este momento tan duro que está viviendo”, añadió la mujer mientras rompía en llanto.

La emoción para Solanda Bermello era insostenible pues su hijo, uno de los repatriados, volvía a sus brazos justo el día de su cumpleaños.

Con palabras dulces y entrecortadas por la emoción, ella le pedía a su hijo y sus compañeros de viaje que vean esta repatriación como “una oportunidad para reflexionar”, pues no es lo mismo pagar una condena lejos de casa que en su país natal sabiendo que van a poder recibir más seguido la visita de sus familiares.

“Esto también es un llamado para todos nuestros pescadores y jóvenes para que no se dejen tentar por lo que les ofrecen fácilmente, y recuerden que aunque sea comiendo verde con pescado estar junto a la familia es mucho mejor que estar en la cárcel”, comentó Bermello mientras agradecía a las autoridades por la repatriación.

Luego del reencuentro con sus familiares, los pescadores fueron trasladados hasta el Consejo de la Judicatura de Cotopaxi, donde se realizaron las audiencias pertinentes para después ingresar al Centro de Rehabilitación de Latacunga, en donde pernoctaron, y el viernes fueron trasladados hasta otros centros de privación de la libertad. Los repatriados seguirán ‘purgando’ la pena dictaminada en el extranjero, sin embargo, podrán acogerse a los beneficios de la legislación ecuatoriana.

Rossana Alvarado, ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, dio a conocer que con este segundo proceso de repatriación ya son 53 los ecuatorianos presos en los Estados Unidos que han llegado al país a pagar su pena. Recordó que en noviembre de 2017 llegaron 33 compatriotas.

En diferentes cárceles del mundo

Felipe Vega De la Cuadra, viceministro de Defensa, dio a conocer que en el mundo existen unos 1.600 ecuatorianos privados de su libertad, de los que 800 estarían pagando penas en Estados Unidos, 250 en Centroamérica y los 550 restantes en diferentes partes del mundo.

Por su parte, Rossana Alvarado, ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, precisó que se están haciendo los trámites para que en un período no menor a seis meses pueda llegar otro grupo de repatriados.

Este proceso se lleva a cabo bajo los parámetros del Convenio Multilateral Sobre Traslado de Personas Condenadas de Estrasburgo.

Alvarado recalcó que la repatriación es voluntaria y que quienes deseen someterse a este plan deben hacer un pedido al Gobierno Nacional para que su caso entre en estudio y posterior regreso.

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