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Cambiar percepcion hacia el FMI

De hecho no puede estar en discusión la necesidad que hoy tiene la sociedad ecuatoriana de cambiar la visión que ha predominado respecto al FMI. Es así porque hay una diferencia substancial entre el ayer (1982-2000) y el presente en relación a este importante organismo multilateral.

Lo es porque hay suficiente evidencia para comenzar por reconocer que en el periodo de la crisis de la deuda externa (fines del siglo XX), las recomendaciones y propuestas técnicas del FMI fueron realmente funestas. Se constituyeron en determinantes, decisivas y hasta coadyuvantes para generar los resultados que en el país se dieron. Esto es, como dirían algunos, historias pasadas de las recetas del neoliberalismo ortodoxo.

Sin embargo, esa misma experiencia también le sirvió al FMI y a los Estados que se subordinaron a él, pues el aprendizaje fue de dos lados, tanto para los gobiernos que aplicaron el recetario de los ajustes macroeconómicos recomendados por esa institución, cuanto para ella misma por el desprestigio que adquirió. Especialmente sus cuadros técnicos, ya que dejaron resultados negativos que los hicieron reflexionar y revisar su ideario.

Hoy el Fondo Monetario parece una nueva institución. Modificó su práctica. Se acerca a los países miembros para proceder de una manera diferente. Busca en primer lugar comprender la situación de las diversas macroeconomías. Pero sobre todo, cambió de actitud a partir de la crisis económica del 2008.

En el país y en Latinoamérica existen dos momentos: el anterior y el actual. Ahora los gobiernos se acercan al FMI buscando ayuda para atender problemas monetarios y presupuestarios. Pero más allá de esto hay un hecho concreto: la diferencia de la tasa de interés. Los préstamos y créditos chinos están entre 8 y 9,5 % y los del Fondo, por debajo de esa cifra (3 y 5 %), lo que obliga a revisar la visión gubernamental de este organismo.

En los últimos días han llegado al Ecuador distintas delegaciones de la institución multilateral. El Gobierno dice que “no hay acercamiento hacia él”. Pero lo cierto es que el margen diferencial de la tasa de interés entre los préstamos del país “amigo” asiático (China) y los del FMI marca una diferencia que hay que asumir y que merece que se modifique la percepción tradicional que se tiene de ese organismo, pues en las actuales circunstancias no cabe seguir con una visión prejuiciada y sesgada ideológicamente.